Kuroshitsuji~

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 Historia de una Asesina

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MeLargodelForo:P
Rey


Femenino Cantidad de envíos : 1670
Fecha de inscripción : 18/03/2013

MensajeTema: Historia de una Asesina   Miér Mayo 08, 2013 8:44 pm

¡Hola a todos! Me presento nuevamente, soy Aka Shoujo y vengo a traerles mi primera historia a este foro. Ya la he publicado en fanfiction, y esta sería la primera vez que pongo una de mis historias en otro sitio. Esta historia es un MaylenexSebastian (si, ya sé, super crack... pero es que se me hace genial ese lado fuerte de Maylene cuando se quita sus lentecitos, y ponerla juntito a Sebas xD) Debo avisar que al inicio la planeé como un oneshot, pero es que se me ocurrieron más ideas, y tras tomar el consejo de mi senpai Pandora Michaelis, decidí continuarla. Espero que les guste, y me hagan saber sus comentarios, críticas, tomatazos, etc. sin más preambulos,¡¡¡al fic!!!

Historia de una Asesina
Capítulo 1. Número 47 en una misión.

Para mí, todo había comenzado como un día normal. Pero ser llamada por el jefe personalmente era algo poco usual. Generalmente, él nunca hacía eso. A menos que fuera estrictamente necesario.

Bueno, supongo que tendré que ir después de todo- le respondí a Melanie.

-¡No te preocupes, ya verás que todo saldrá bien! -respondió ella con una de sus eternas sonrisas.

Yo era un manojo de nervios en ese momento, si bien terminaba mis trabajos con precisión y sin errores, no podía evitar sentir un poco de ansiedad cuando el jefe me llamaba. Hacía mucho tiempo que él no lo hacía, es más, hacía mucho tiempo que no me asignaban una misión, por lo tanto ésta debía ser de suma importancia. Él decía cosas como “La vista de número 47 es perfecta e indispensable. Solo le daré misiones de gran relevancia. No quiero malgastar ese don en trabajos absurdos que cualquiera de ustedes podría hacer…”

Número 47. Ese era mi nombre ahora. No tenía que ver con rangos, pues si así fuera, yo sería la número uno. Ese solo era un nombre dado por el jefe, ya que al parecer yo era la persona número 47 que se les había unido durante la última década. Y la única que había entrado por voluntad propia al cuartel. Los demás, o eran los hijos de los miembros anteriores, o habían sido tomados por el jefe como pago de las deudas en las que algún pobre diablo había caído en la desgracia de contraer.

-Número 47, siéntate. Como ya habrás adivinado te he llamado para asignarte una nueva misión. Si lo haces bien, puedo asegurarte que tu libertad estará mas cerca de lo que piensas, mas si fracasas, sufrirás las consecuencias, bien sea que mueras en la misión o no. Este nuevo objetivo, no se puede comparar a tus blancos anteriores. Durante el año pasado envié a muchos de mis hombres, pero todos fallecieron, mejor dicho fueron asesinados por Él. Tienes que andarte con cuidado. Primero lo vigilarás por un periodo no menor a dos meses. Aprenderás sus movimientos, su rutina, todo sobre Él. Pasado ese periodo de tiempo atacarás. Lo más importante: No lo subestimes.

-Está bien. Lo haré. Dígame, ¿a dónde tengo que ir y a quien tengo que matar?

-Su nombre, lo desconocemos. Solo sabemos que es extremadamente hábil y eficiente, y es un gran obstáculo en el camino. El blanco original no es ÉL, sino su amo quien se oculta tras Él. Sino lo asesinas primero jamás podrás llegar al blanco original. Esta es una foto de él, es de hace dos años, pero no cambiado mucho desde entonces. Esto de acá es un retrato hablado que pudimos elaborar gracias a los datos aportados por el único superviviente que quedó de aquella masacre.

Aquella masacre… había escuchado algo. Por varias semanas más de cincuenta de los miembros del cuartel habían sido enviados en una misión de reconocimiento, pero ninguno regresó con vida. A excepción de un solo hombre, pero este luego se suicidó diciendo que había visto al demonio y que ya no podía continuar con su vida en paz.

-Entendido.

No había nada más que hacer ni que decir. La orden estaba dada. Si tenía éxito finalmente podría ser libre. Me quedé un rato observando la fotografía. Si era de hace dos años, entonces ese niño no debería tener más de 12 años de edad. Pero, ¿por qué ese niño era el objetivo? ¿Qué tipo de amenaza podría representar? No me sentía cómoda con el tema… *suspiro* Christian tendría la misma edad de ese niño de no haber sido por aquel incidente.

“Hermanita… ¡mira lo que encontré! ¡Como es tu cumpleaños te lo voy a dar a ti!"


No, Maylene, ¡concéntrate! Tienes que terminar el trabajo cueste lo que cueste… yo al fin, podría ser libre del contrato que me tiene unida a mi amo. Tengo que pensar fríamente y acabar con esto de una buena vez.- Pensé.

No pude evitar dejar escapar una risita cuando vi el retrato hablado… era demasiado exagerado, una enorme boca con gigantescos colmillos, creo que ese tal sobreviviente estaba un poco pasado de copas cuando dio la descripción. Honestamente, no sé si me sirva de algo. Me dirigí a mi habitación, y tomé estrictamente lo necesario. No sería buena idea que destacara. Tome varias de mis armas, dos pistolas de mano y un par de navajas que ajusté a la correa que había colocado previamente alrededor de mi cintura. Luego tomé una navaja y con sumo cuidado la oculté en la bota de mis zapatos. Luego, tomé el maletín donde estaba mi rifle preferido y salí de la habitación que había compartido por varios años con Melanie, Marian y Andrea. Era una habitación relativamente pequeña con dos literas, una frente a la otra. Las paredes eran de color blanco y azul, al fondo había una pequeña ventana, todas las noches, las cuatro juntas nos sentábamos a hablar allí… Esos habían sido buenos tiempos.

Apenas me pude despedir de ellas. “¡Buena suerte!” gritaron las tres al unísono, mientras el caballo en el que yo iba montada se alejaba a toda velocidad del cuartel. Sin, embargo la preocupación comenzaba a invadir mi mente. Y eso no era buena señal. No tenía ninguna razón para sentirme así. A mis dieciocho, casi diecinueve años de edad era una asesina profesional. Podía ubicar blancos aunque estuvieran a metros de distancia. Para el jefe, yo era algo así como un diamante en bruto. Era la más capacitada de todas. Había aprendido el manejo de armas cuando apenas tenía doce años, y ahora, seis años después mi experiencia y habilidades eran insuperables. Yo era una francotiradora experta, jamás necesité de una mira para poder disparar, nunca erraba mis disparos, y prácticamente no había nada que pudiera escapar de mi vista. Eso era lo que me hacía especial.

Normalmente a mi edad, muchas chicas tenían problemas visuales, muchas de ellas se ganaban la vida como costureras y poco a poco se iban quedando ciegas por forzar su vista cuando tenían que trabajar hasta tarde a la pálida luz de las velas. Ese no era mi caso. Mientras cabalgaba en medio de la espesura del bosque, recordaba los eventos acontecidos en mi vida hasta ahora….

._._._._._._._.

Nací en el seno de una familia con una posición en la sociedad relativamente alta, así que no necesitaba trabajar. Mi familia estaba conformada por mi padre, mi madre, mi abuela, la pequeña Eliana y el travieso Christian. Éramos muy felices juntos, digamos que la clásica familia modelo. Mi padre era socio de una recién levantada compañía de diamantes, y mi madre estaba a cargo de un afamado atelier, aunque ya no trabajaba directamente allí; así que vivíamos bien. Incluso hasta mi matrimonio estaba arreglado, yo me casaría con un pervertido que se hacia llamar Lord Kelvin o algo así cuando yo cumpliera dieciséis. Pero todo eso cambió. La compañía de diamantes se fue a la quiebra y estábamos endeudados hasta el cuello. A mis padres lo único que se les ocurrió fue adelantar mi boda. Así podrían obtener algo de dinero para solventar la deuda. Imagínense el horror que sentí, yo solo tenía doce y casarme con un tipo con cara de pedófilo que triplicaba mi edad no era algo muy agradable para mi… ¡Guácala!

Fue así como hui de casa. Realmente no pensaba lo que hacía, yo solo quería huir lejos. Tomé un caballo y cabalgué en medio de la espesura del bosque, pero una serpiente asustó a mi caballo, y éste se encabritó. Yo caí al suelo, afortunadamente no me hice mucho daño, pero eso era lo menos importante en esos momentos…. tenía que encontrar la manera de regresar a casa. El bosque estaba silencioso, y las hojas caían al suelo bajo el efecto de la suave brisa, estaba contemplando esto, cuando un ruidito me sacó de mis pensamientos, mi hermano mayor, quien había muerto hacía varios años, me había descrito una vez un ruido así, y si estaba en lo cierto, eso era un disparo. Instintivamente me eché al suelo, no sé cuanto tiempo estuve allí tendida, cuando de repente una voz me llamó

-¿Estás bien, pequeña?

Cuando subí mi vista, vi que quien me había hablado había sido una mujer joven.

-Que bueno que te encuentras bien, realmente pensé que te había dado.

-Entonces- le pregunté atemorizada- ¿si hubo un disparo?

La mujer me miró sorprendida. –Tu… ¿tu lo escuchaste? pero… ¿Cómo? yo estaba lejos... a esa distancia se suponía que debía ser inaudible.

Entonces le explique que mi hermano había estado en el ejército y que me había enseñado un par de cosas sobre armas de fuego. Ella me miró mas sorprendida aún, y luego me dijo que no se lo dijera a nadie.

-Eso no será necesario. –Dijo una voz masculina que se acercaba- Repítelo, pequeña. ¿Qué acababas de decir?

Me quedé muda, no sabía que contestar, afortunadamente aquella mujer abrió su boca y le reprochó al hombre sobre su presencia allí, a lo que él simplemente contestó que era su trabajo el de supervisarlas a ellas.

-¿Por qué no vienes con nosotros? Será divertido, tomaremos té y comeremos galletas.- dijo aquel hombre.

-¿Pero que crees que estás haciendo?- replicó ella.

-No te metas en esto, yo tengo mas autoridad que tu- masculló el joven entre dientes.

Y bien,-continuó- ¿vendrás con nosotros? Tienes que curar esa herida en tu pierna…-hasta ese momento no me había percatado que tenía unos cuantos rasguños en mi pierna
izquierda- …supongo que debes estar cansada y hambrienta, además alguien que ha huido de casa no querrá regresar tan pronto, ¿o si?

-¿Co… cómo lo sabe?

-Eso no es algo difícil de adivinar.

No se cómo terminé aceptando ir con ellos. La joven mujer que me había encontrado se veía molesta e incómoda. Yo podía notarlo aun cuando su largo y negro flequillo le cubría la tercera parte de su rostro. Cuando llegamos a nuestro destino, un hombre de unos 60 años y cabello canoso nos recibió, a la vez que me miraba con incredulidad. Esa noche cené y dormí allí. Era un lugar enorme, con muchas habitaciones y un gigantesco comedor donde podrían comer hasta 200 personas. Había unas amplias mesas con varios metros de longitud, rodeadas de bancas a cada lado. Compartí la habitación con otras tres chicas de mas o menos mi edad y que tenían poco tiempo de haber llegado; jamás imaginé que las tres nos haríamos grandes amigas con el paso del tiempo.

Al día siguiente desperté temprano, el joven del día anterior después de desayunar me buscó y me llevó al patio trasero y me entregó un arma. El me dio las instrucciones de uso y se alejó prudentemente unos cuantos metros. Yo no tenía idea en lo que me estaba metiendo y solo acepté por cortesía como agradecimiento a su hospitalidad. Desde el momento en que tomé el arma, sellé mi destino. Mientras me preparaba para disparar podía escuchar algunos comentarios como “¿Qué diablos crees que estás haciendo?” “¿estás seguro que funcionará, que tal si algo sale mal?” a lo que él respondió con la mas simple respuesta “Si tiene buen oído, tendrá también buena vista”. Primer disparo, ¡acertado! No lo podía creer, comencé a dar saltitos de felicidad y satisfacción, parecía una niñita…. A mis espaldas podía escuchar los comentarios y expresiones de sorpresa de quienes se habían congregado a verme.

-¿Ves? ¡Te lo dije!- exclamó Gabriel, si, ese era el nombre del joven de cabello castaño y ojos verdes que me metió en todo esto.

-“Vamos, ahora intenta esto…”- me dijo cambiando la distancia del blanco. Acerté otra vez. Las exclamaciones del ahora mayor grupo de espectadores se hicieron presentes. Pronto, todos los miembros del “cuartel” estaban allí. Llevaba diez intentos sin fallar. Yo cada vez estaba más emocionada con todo esto. Por primera vez en mi vida era yo el centro de atención. Por primera vez en mi vida hacía algo bien sin arruinarlo. Todos estaban sorprendidos y con la boca abierta. No podían dar crédito a lo que sus ojos veían.

-Bien, ahora haz una demostración para mí.- Dijo una voz grave que interrumpió los vítores de la multitud. Yo no sabía quien era él. Un hombre alto de unos 28 años se acercó a la escena. Su cabello era largo y de color negro y lo llevaba atado a la espalda con un lazo del mismo color. Al parecer era el jefe de ellos.

Pasé toda la mañana y parte de la tarde haciendo tiros, los últimos, para el hombre que acababa de llegar, y al atardecer, él me llevó a su oficina y comenzó a hablarme de negocios. Me ofreció trabajar para él. Él estaba consciente de que yo había huido de casa, y me ofrecía a cambio de trabajar bajo sus órdenes un nuevo hogar, protección, dinero y comida. Y tengo que admitir, que cuando dijo dinero estuve a punto de decir que si. Sería mi oportunidad para ayudar a sacar a mi familia de la deuda que nos embargaba, pero… siempre hay un pero: Yo no podría regresar a mi hogar nunca más. Debía volverme una sombra, y no darme a conocer ante nadie. Después de todo, ésa era la vida de un asesino a sueldo. La Meirin que todos conocían no regresaría jamás. Decliné. No podía aceptarlo, jamás volvería a ver a mamá, a papá, a Christian, ni a la pequeña Eliana. Aun así, él me dijo que iba a estar en la “Taberna de Jim”, todos los días a partir de las cuatro de la tarde, que si cambiaba de opinión me dirigiera allá. Salí de aquella oficina enojada y decepcionada. Aunque yo protesté en contra, a la mañana siguiente, Gabriel me llevó de regreso a casa. Yo no sabía que hacer. Estaba entrando en pánico. Mientras más nos acercábamos, más nerviosa me ponía. ¿Qué les diría a mis padres cuando llegara?

“Hola mama, hola papá, escapé de casa porque entré en pánico porque no quiero casarme con el viejo verde de Lord Kelvin, me perdí en el bosque y me encontré con todo un cuartel de matones que me hospedaron en su centro de operaciones y me enseñaron manejo de armas peligrosas… Ah, y me ofrecieron trabajar para ellos pero no acepté aunque estuve a punto de hacerlo…”


Yo no podía llegar a casa y responder algo así cuando comenzara el interrogatorio. ¿Qué dirían mis padres si supieran lo que estuve haciendo?

El momento finalmente llegó, pero cuando llegué a casa ésta era un completo caos. La puerta estaba partida a la mitad y rodeada de cientos de astillas. Los muebles destrozados. Las ventanas y los jarrones que adornaban la pequeña mesita que estaba en medio de la sala, ahora no eran más que una pila de añicos. Era como si hubiese ocurrido un terremoto dentro la casa.

Mi madre estaba en una esquina llorando con Christian entre sus piernas. Cuando me vio se echó a llorar en mi cuello.

-¡oh mi pequeña! ¡Gracias a Dios estás bien! yo… yo… no pensé que te volvería ver- dijo soltando un suspiro.- ¿Dónde estabas? me tenías preocupada. Tu padre salió a buscarte…- comenzó a sollozar- tu hermanito… Chris… está…está…-apenas podía hablar- …muerto.-y fue allí donde se deshizo en lagrimas.

-Pero… ¡¿Cómo pasó?! Le pregunté alcanzándole una taza de té cuando finalmente se hubo calmado.

-Esos… bastardos… vinieron en búsqueda del dinero que tu padre les debe, y como no lo teníamos, destrozaron la casa… mi niño… se interpuso cuando uno de ellos intentó golpearme…. y… y… quedó gravemente herido…

No me atreví a preguntar más. Ella estaba muy sensible con todo lo sucedido. Enterramos al pequeño Christian en el patio, y ayudé a organizar un poco la casa. Finalmente cuando mi madre y Eliana se fueron a dormir, tome pluma y tinta y escribí las palabras que me atarían a un contrato por veinte años.

“Amada madre, por favor perdóname por lo que voy a hacer, pero no tengo más opción. Déjame decirte primero lo mucho que te amo, y por eso no puedo quedarme de brazos cruzados, debo irme, probablemente nunca podamos vernos de nuevo, pero yo siempre te llevaré en mi corazón y nunca te olvidaré, ni a ti, ni a nuestra familia. Esto que estoy haciendo es por ustedes. He encontrado una solución a nuestros problemas: amablemente el sr. X., ha ofrecido el pago de nuestras deudas, pero para ello debo marcharme.Por favor despídeme de mi padre y de Eliana, y dile que los amo mucho, al igual que a ti. De nuevo te pido que me perdones. Con amor, Maylene.”


Luego de escribir la carta, me dirigí a la habitación donde había dejado a mi madre, le di un beso en la frente, hice lo mismo con Eliana y la abuela, no sin antes dejar en el regazo de mi madre un collar de cuentas que era mío. Salí de casa, y me dirigí a la taberna. Un lugar por completo despreciable y que juré nunca más volver a pisar en mi vida. Un lugar no apto para una niña de doce años como yo. Era un lugar pequeño, oscuro y maloliente. Se podía respirar el putrefacto olor a alcohol, tabaco y otras cosas que preferiría no saber que son. Allí, al fondo del establecimiento, a la derecha de la barra y sentado junto a una pequeña mesita estaba él.

-Sabía que vendrías.

-¡Trabajaré para Ud. todo el tiempo que Ud. quiera, a cambio de que pagues la deuda de mi familia!

-Vaya, vaya, que decidida eres, fuiste al grano inmediatamente. Eso me gusta, tienes buena actitud- dijo tomando mi barbilla.-Pero, yo también tengo mis condiciones. Trabajarás para mí digamos………… ¡Hey, tú! ¡El chico de la barra! ¡Dime un número!

-Eh… etooo… Amm… ¿veinte? – dijo el chico en tono dudoso y con cierto nerviosismo en su voz.

-Bien, ya lo oíste. Trabajarás para mí veinte años. Dependiendo de que también hagas tu trabajo, consideraré la posibilidad de reducir tu tiempo de trabajo. Me serás completamente fiel y obediente, nunca me traicionarás ni cuestionarás mis órdenes. Cumplirás tus misiones sin errores. De lo contrario… -su voz tomó una entonación muy seria y su mirada se tornó sombría- de lo contrario yo te mataré con mis propias manos, ¡que de eso no te quede ninguna duda!

-Sí…

-¿"Sí", qué?

-¡Sí Señor!

-Así está mejor. Salgamos de aquí.- Dijo él, tomándome del brazo.- Ahora, vayamos a cumplir mi parte del contrato, vendrás conmigo para que seas testigo con tus propios ojos de que no te estoy engañando. William, ven conmigo.- Dijo de repente, alzando la vista.- Tú también vendrás y serás testigo de que he cumplido con mi parte, así si esta mocosa llega a fallarme alguna vez, tendré un testigo que me apoyará y nadie podrá decir que he sido injusto cuando deba castigarla.

Entonces, un hombre alto y fornido apareció de repente en medio de las sombras y nos acompañó.

Así fue como empezaría todo.
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Pandora Michaelis
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MensajeTema: Re: Historia de una Asesina   Miér Mayo 08, 2013 9:03 pm

Ssjdhjhdhjhjs wiiiiiiii! La subisteeeeee~! >w<

Ahora puedo morir feliz (?) ;w; ojalá que la gente comenté, ya que es un muy buen Fic y la pareja SebasMay es PECHOCHAAAAAA~! x3333

Bueh, como ya sabes mi opinión del capítulo en Fanfiction, le doy la antorcha al próximo en comentar xDDD
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Jill Arya Sutcliff
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MensajeTema: Re: Historia de una Asesina   Miér Mayo 08, 2013 9:33 pm

wow.... me agrada muuucho la manera en que escribes... >w<

gracias por publicar... y espero la conti... me dejaste picada >w<
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MensajeTema: Re: Historia de una Asesina   Jue Mayo 09, 2013 9:59 am

Gracias Jill-sama~! me alegra que te guste la historia pronto estaré publicando el segundo capi, probablemente el lunes, de manera que me de tiempo de terminar el capitulo 7 y así poder publicarlo aquí de una vez xD
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MensajeTema: Re: Historia de una Asesina   Jue Mayo 16, 2013 4:51 pm

¡Buenas tardes gentesita~! Aquí les traigo el segundo capítulo de esta historia, cofcofdespuésdepelearmeunratoconelhtmlcofcof espero que les guste, tanto como a mí me gustó escribirlo... podrán notar ligeras diferencias al capítulo original, más no porque haya modificado la historia, sino porque arreglé las faltas ortográficas.
Advertencia: Por favor, tengan sus pañuelos a mano. (no me hago responsable por hemoragias nasales... xD)

_._._._._._._._._._._._*"'*"'*"'*_._._._._._._._._._._._._._
._._._._._._._.


Impresionante. Su habilidad es digna de ser reconocida. Es una lástima que quiera matarme, eso es algo que no puedo permitir. Me pregunto que dirá el joven amo cuando sepa de esto, aunque sería mejor que no lo supiera, de lo contrario podría alterarse. El hecho de que una asesina haya sido enviada para matarme debe significar que los enemigos de mi amo están cada vez más cerca, al igual que… mi cena... Probablemente esa jovencita sólo sea una distracción para mí mientras sus superiores elaboran un plan. ¡Que tontos! Como si pudieran matarme con algo tan… humano. Quizás sí debí matar a ese vulgar ladrón después de todo, pero el joven amo quería dejarlo con vida para así saber quien lo había enviado. Finalmente, después de tanto tiempo, quizás lo sabremos.

Me pregunto que estará pensando ella. ¿Cuándo atacará? Ya lleva un mes vigilando. Debe estar agotada, ¿hasta cuando resistirá? Espero que si ataca, sea pronto, honestamente, ya me estoy cansando de jugar al mayordomo común y corriente. Hace semanas que no he podido divertirme como quisiera, sólo por ella. Sólo por hacerla sentir confiada y que baje la guardia conmigo. He pensado en matarla, pero así no sería divertido, y además tendría que hacerme cargo de su cadáver y eso sería un trabajo innecesario. Realmente quiero verla actuar. Quiero que me ataque y que intente matarme. Quiero saber que tan capaz y hábil es, que tanta resistencia tiene y que tan lejos podría llegar si yo se lo permitiera.

Después de investigarla, me he dado cuenta de que sería una digna oponente. Jamás ha fallado y es capaz de eliminar a sus objetivos al primer intento, sin importar que tan lejos se encuentren. Si yo fuera un simple humano, estaría perdido, no tendría oportunidad alguna contra ella. Pero ése no es mi caso. Después de todo, yo soy un demonio que es un mayordomo. Su pasado, al igual que el del joven amo, también esta marcado por la tragedia. Una familia feliz que se vio implicada en una gran deuda que desencadenó la muerte de todos ellos. Sólo ella sobrevivió a aquella interesante masacre, y al igual que yo, sirve a un amo a cambio de su mayor deseo. Sólo que en su caso es ella quien formuló el deseo, el cual no se cumplió. Su familia igualmente fue asesinada, aunque ella no lo sabe. Ella sigue albergando la esperanza de que volverá a verlos algún día, y eso es para ella lo que los humanos llaman "razón de vivir", que no es más que un sueño vacío al que todos desean aferrarse con todas sus fuerzas para continuar sus miserables vidas.

Vaya, vaya. Esto se está poniendo interesante. Dos meses y ella sigue ahí. Esa chica es realmente resistente y ha logrado captar mi atención. Sus superiores debieron prometerle algo muy interesante para que ella permanezca firme en su misión. ¿Su libertad, tal vez? Es realmente tonta si piensa que a alguien tan capacitado como ella la dejaran ir así tan fácilmente. Vanas esperanzas, ¡Como nublan por completo el entendimiento de los hombres y les hacen seguir ciegamente falsas ilusiones! Oh, vaya. Se está moviendo. Parece que hoy es mi día, si es así, tendré que prepararme entonces. Finalmente podré terminar con esta mentira, estuvo bien mientras duró. Casi lamento que las cosas terminen así…
<<tu alma, es un poco parecida a la de mi joven amo, un alma que se ha mantenido pura en medio de la oscuridad y muerte que te rodean… incluso estaba pensando en ofrecerte mis servicios cuando mi joven amo cumpliera su venganza, pero si ahora te dejo libre sería un riesgo.>>

Llegó la hora.


._._._._._._._.

Sebastian se fue a la cama como lo había hecho durante los dos últimos meses. Él no necesitaba dormir, después de todo era un demonio. Dormir para él, sólo era como un placer más: algo que puedes permitirte de vez en cuando y de lo cual disfrutas, pero que no es indispensable. Entró a la habitación que de inmediato se iluminó bajo la pálida luz de las velas revelando sus paredes blancas, la cama perfectamente tendida bajo la única ventana de la habitación, a la derecha de la misma había un pequeño escritorio donde Sebastian normalmente se sentaba a leer luego de sus labores, pero que había dejado de usar durante las ultimas semanas, también había una pequeña chimenea, que procedió a encender, un escaparate, un mueble y una mesita de noche que le daban un aspecto acogedor a la habitación. El joven mayordomo suspiró, agotado. Se sentó en la cama, tomó el Albert y lo guardó cuidadosamente en una cajita plateada que estaba en la mesita de noche, se quitó los guantes y los dejó junto a la misma, luego procedió a quitarse la chaqueta, el chaleco y los colgó, luego deshizo el nudo de la corbata y lo mismo hizo con los botones de la camisa que luego procedió a colgar, dejando así el torso completamente desnudo. Todo esto con suma calma y delicadeza. Volvió a sentarse, esta vez para quitarse los zapatos y las medias, quedando descalzo. Finalmente se deshizo de los pantalones. Se ciñó una toalla blanca a la cintura y se dirigió al cuarto de baño.

._._._._._._._.

¡Tsk! De nuevo lo he perdido de vista. Ha cerrado la puerta del cuarto de baño por completo. Aunque dudo que haga algo, todo este tiempo que llevo espiándolo no ha pasado nada fuera de lo común. Él es solo un mayordomo que vive por su amo. No podría ser más normal. Empiezo a creer que he perdido mi tiempo. Llevo dos meses siguiéndole la pista y Él no ha hecho nada fuera de lo común. Todos los días es la misma rutina. Se levanta temprano, toma un baño, se viste, se va a la cocina, come y prepara el desayuno de su amo. Luego va a despertarle, le viste, lo lleva al comedor, se encarga de la limpieza de la mansión y del almuerzo, lo mismo con la cena. Atiende a todas las llamadas y peticiones del niño sin cometer errores, se podría decir que él es perfecto. No tiene días libres pues no hay nadie mas quien se encargue de la mansión y aunque su amo se comporta de forma tan irritante, y a veces se muestra como un niño mimado, caprichoso y maleducado, Él nunca se queja, ni siquiera cuando está solo, Él hace todo lo que se le ordena sin cuestionamientos. ¿Por qué tengo que matarle? Él no representa una amenaza para nadie, y el niño "el blanco original", tampoco. Que clase de amenaza podrían ser un joven y apuesto mayordomo, y un adorable niño de doce años, ¡por favor! Él no sería capaz de matar una mosca, lo he visto en sus ratos libres llevando comida y jugando con unos gatitos en el jardín, ¡se ve tan tierno cuando lo hace!, en su rostro se dibuja una expresión de paz y sincera felicidad que no le he visto en otros momentos, tampoco es que lo conozca a la perfección aunque hago el intento, después de todo aprender a leer sus movimientos ha sido el motivo por el cual lo he estado observando los dos últimos meses. Bien, en cuanto al pequeño, él ni siquiera sabe vestirse solo. El jefe debe estar enloqueciendo.

._._._._._._._.

Tras más de media hora, finalmente salió del pequeño cuarto de baño. Caminó lentamente dentro de la habitación y se detuvo frente al mueble donde solía guardar su ropa. Se quedó unos momentos de pie, pensativo. Aún tenía puesta la toalla que se ajustaba tan perfectamente a su cintura, dejando su torso perfectamente moldeado al descubierto. Su inmaculada y suave piel parecía resplandecer bajo la contraluz de la chimenea cuando las múltiples gotitas de agua comenzaron a deslizarse traviesamente desde su cabello, negro como la noche, luego descendiendo provocativamente por su cuello y hombros, para finalmente perderse en la blancura de un pecho que pareciera haber sido esculpido por los mismos dioses. Suspiró, como cansado, se inclinó un poco, haciendo que los finos y naturales músculos de su espalda se marcaran delicadamente quedando a plena vista. Abrió lentamente la última gaveta y sacó su ropa de dormir, que inmediatamente colgó a su hombro izquierdo, para luego dirigirse al cuarto de baño nuevamente, esta vez dejando la puerta semi-abierta; quizás para dejar entrar un poco del calor que emitía la chimenea, pues la noche se había comenzado a volver fría progresivamente y una tormenta amenazaba con desatarse en cualquier momento.

-Bueno, al menos así podré verlo y estar atenta a cualquier conducta sospechosa. Él todavía no ha hecho nada digno de sospecha… pero el jefe enfatizó que no le subestimara- pensó la joven francotiradora que había observado un poco ruborizada toda la escena, escena que junto a cierta experiencia que viviría un poco mas tarde, desencadenaría en ella una conducta y mente un poco pervertidas…

Ella suspiró, cansada, tomó dos largos y delgados palillos de madera, que bien podrían convertirse en una arma asesina si se sabían usar, recogió con ellos su largo y sedoso cabello rojo para tener mejor visibilidad, después de todo se acercaba el momento donde todo terminaría. Ella pudo matarlo hace tiempo, pero sus órdenes eran vigilarlo dos meses y luego proceder, aun así, ella no quería hacerlo, había algo en su corazón que le impedía acabar con la vida del joven mayordomo. Por alguna razón ella no había sido capaz de apretar el gatillo todavía. Realmente estaba esperando casi con desespero que Él hiciera algo que ella considerara indigno, merecedor de la muerte, o algo al menos un poco sospechoso para no sentir remordimiento cuando ella se llevara su vida. Y había esperado eso hasta el último minuto, pero Él seguía comportándose de manera irritantemente normal. Aunque cabía la posibilidad de que Él supiera que se encontraba bajo vigilancia y por ello se hubiera comportado así, absteniéndose de hacer cualquier cosa que lo pusiera bajo su mira.

-¡Ya acaba con Él, Maylene!- susurró para si misma la chica. –Pero… ¿Qué sucede conmigo? No puedo hacerlo….

¿Qué ocurría con la joven que no disparaba? ¿En qué pensaba su joven mente que le impedía actuar, aun cuando la única ventana de la habitación de su objetivo se encontraba abierta, dándole una vista directa a su cabeza? Tal vez era la escena que contemplaba todavía algo ruborizada a través de la puerta semi-abierta del cuarto de baño. Un repentino relámpago se apoderó del firmamento, sacándola de sus pensamientos y de la extraña sensación que le causaba el enigmático caballero que se encontraba en su campo visual. Se había quedado demasiado tiempo distraída observando como Él se vestía, la visibilidad era poca, y sólo se veía su espalda y la tina de cerámica que tapaba el resto de su cuerpo, después de todo ya era de noche y lo único que iluminaba la habitación era la chimenea y la pálida luz de las velas. Ya habían pasado más de 90 minutos después de la hora que se había pautado a si misma para acabar con Él, sin embargo ella no había hecho nada, esperando que el objetivo hiciera algo inesperado, así ella no se sentiría culpable por enviarlo al otro mundo.

¿Culpable? de todas maneras, ¿por qué habría de sentirse así? Ella nunca había sentido ni la más mínima partícula de culpabilidad o remordimiento cuando mataba a alguien. Para ella no había diferencia. Rico o pobre, hombre o mujer, joven o viejo. Ella era una asesina a sangre fría a quien no debía importarle a qué vida le ponía fin. Ella solo obedecía a las ordenes que sele daban sin preguntar ni cuestionar. Nunca osó desobedecer al hombre con quien tenía un contrato, contrato por el cual decidió cerrar su corazón y mantener la cabeza fría para que su trabajo no le afectara. Matar para ella ya se había hecho algo completamente normal, nunca había dudado al momento de disparar. Sin embargo, su nuevo objetivo le provocaba nuevas emociones que jamás había sentido, y por un momento sintió pena por Él. Finalmente, intentando alejar esos pensamientos, se posicionó, cerró un ojo, y poniendo su dedo en el gatillo, se dispuso a disparar.

_._._._._._._._._._._._*"'*"'*"'*_._._._._._._._._._._._._._
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¡Y esto es todo por ahora~! ¿qué pasará? ¿logrará dispararle a Sebastian? ¡Averiüenlo en el próximo capítulo~!
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Pandora Michaelis
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MensajeTema: Re: Historia de una Asesina   Jue Mayo 16, 2013 8:14 pm

JJHDHDSAKJDAJDAJKDAKDAK *//O//*

Bueh, ya me había desangrasa nasal y peligrosamente la primera vez que lo leí...................................................... aunque orita, lo volví a hacer, pero solo un poquito u//////////////u (????)

GENIAL COMO SIEMPREEEEEEEEEE! :333
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MensajeTema: Re: Historia de una Asesina   Miér Jun 12, 2013 8:20 pm

¡Hola mi gente~! ¿Eh~? ¿Nadie~?
.
.
.
No importa~ igual dejaré el tercer capítulo por aquí... Very Happy
Les advierto que podrían necesitar pañuelos, así que mejor vayan buscando una cajita...


Muchísimas gracias por leer, en especial a Jill Sawako Sutcliff y Pandora Michaelis, ¡muchas gracias por el apoyo chicas! *llora*
bien, ahora sí, sin más preambulos, ¡al fic~!

._._._._._._._._._._._._._._._._._._._.*"'*"'*"'*._._._._._._._._._._._._._._._._._._._.
._._._._._._._.

Capitulo 3. Primer Encuentro.

Ya no podía esperar más. Ya había perdido demasiado tiempo. Apunté mi rifle hacia su cabeza, que yacía de medio lado en la cama. No había sido capaz de matarle mientras Él seguía en la ducha, torturándome con su ritual de vestimenta… ¿Acaso Él sabía que lo observaban, y por eso hacía todo eso? No, imposible, yo había sido capaz de ocultarme bien, incluso mi vestimenta aunque un poco reveladora estaba diseñada para fundirme con las sombras: Un enterizo negro y unas medias largas del mismo color. Si no me había descubierto durante los dos meses que llevaba allí, ¿por qué habría de hacerlo ahora? Ahora la situación había cambiado, la tormenta había empezado hacía un buen rato y el agua comenzaba a mojarme, a pesar de que me había refugiado en la copa de un árbol.


-¡Es ahora o nunca! -Exclamé en voz alta para convencerme a mi misma-. Piénsalo, Maylene, finalmente podrías ser libre, podrás ver de nuevo a tu familia… -Pensé mientras acomodaba mi rifle para dispararle directo a la cabeza. Así sería más rápido, y Él no sufriría, solo sería un golpe, y Él se iría al otro mundo. Puse mi dedo en el gatillo y cerré mis ojos, incapaz de ver lo que estaba a punto de hacer. Entonces, disparé.

Me tomó por sorpresa. Yo no me esperaba esto. Estaba segura de que lo había matado. Pero Él seguía ahí, durmiendo apaciblemente. Mejor hubiera sido si me hubiera marchado luego de disparar, pero yo tenía que asegurarme de que había acertado. Así que entré a la mansión, y me dirigí a donde debía estar su habitación. Quizás debería aprovechar y matar al niño, pero no me sentía cómoda con ese pensamiento…. Ese pequeñín debe tener la edad que tendría Christian si no… -No, no es hora de pensar en eso….- Me dirigí cautelosamente a su habitación y abrí la puerta…. -No, ¡no puede ser posible!- Yo lo había apostado todo con esa bala, y por la corta distancia que estaba de Él, se suponía que moriría. ¡Imposible! Esto no puede ser cierto. Yo jamás, JAMAS he fallado. Ni siquiera cuando era una novata en el cuartel. Sin embargo mi bala no le dio. No tengo más opción. La tormenta se ha apaciguado, otro tiro errado, el más minúsculo ruido y Él despertaría, y no pensaba enfrentarme cuerpo a cuerpo con alguien, el tiempo de vigilancia allá afuera me había debilitado un poco.

Entré a la habitación, la luz de la luna llena se colaba por la ventana iluminando pálidamente el lugar, y la luz que emitía el fuego en la chimenea le daba un aspecto un poco aterrador a la habitación. Respiré hondo. Era el momento de la verdad. Ahora sí, era todo o nada. Me desplacé sigilosamente hasta el borde la cama donde el mayordomo dormía plácidamente, ignorando que jamás despertaría. Tomé la navaja oculta en mi zapato, así si llegaba a perderla, aunque esperaba que no, tendría tres más de reserva al alcance de mi mano. Estaba nerviosa, cada músculo de mi cuerpo se tensaba con cada paso que daba. Silencio total. La tormenta había cesado. Un silencio sepulcral inundaba la habitación. Tomé la navaja dispuesta a cortarle la garganta a aquel hombre, cuando de repente, una mano detuvo la mía con fuerza, y otra se ubicaba alrededor de mi cintura y espalda, todo esto seguido de la sensación de ser levantada en el aire. Esperaba caer violentamente al suelo, pero en lugar de eso caí en algo suave y blando. Sin embargo, solo tuve un segundo para darme cuenta de que yo estaba acostaba en la cama, con "mi objetivo" encima de mí, sujetando mi muñeca y quitándome mi arma.
Un escalofrío recorrió mi espalda. -¿Qué pasará ahora?-, me pregunté. Yo era una persona fuerte y decidida, pero en ese momento era un manojo de nervios. Mi cara debería estar tan roja como un tomate. Definitivamente, no era yo misma. Era la primera vez que estaba así de cerca con un hombre, y la primera vez que veía a uno semidesnudo, porque sí, yo lo había visto a Él mientras se vestía, cuando yo esperaba por algo que lo hiciera merecedor de morir (¿era por eso, o porque en realidad si me atraía un poco?). Y en aquel momento Él sólo llevaba puesto un camisón de dormir que apenas le llegaba más abajo de las rodillas.


Me sentía muy avergonzada, y a juzgar por la pervertida sonrisa de satisfacción que se dibujó en su rostro, debí haberme ruborizado como nunca, incluso, sentí mis mejillas arder. Ahora podía verlo más de cerca. Las gotitas de agua resbalando traviesamente por sus perfectas facciones desde su largo y oscuro cabello aun húmedo. Sus ojos rojos como la sangre que brillaban intensamente. Sus labios, que parecían suaves eran una invitación a ser besados y aun permanecían curvados con esa sonrisa. Era demasiado apuesto. ¿Alguien así podría existir en realidad? Él no solo parecía ser el mayordomo perfecto, físicamente también lo era. Todo era perfecto en Él. Lástima que tuviera que matarlo, Él sería la clase de hombre con quien me gustaría y con quien estaría feliz de casarme, no como el viejo verde de Lord como se llame con quien iban a obligarme a contraer matrimonio hace años, y cuyo abrupto advenimiento me hizo escapar de casa desencadenando los hechos que me llevaron finalmente a ahora estar bajo el cuerpo de quien había sido destinado injustamente a morir a mis manos. Su pecho, se movía suavemente al ritmo de su respiración tranquila y pausada, blanco como la porcelana al igual que el resto de su piel, el mismo era medianamente visible a través del camisón blanco que llevaba puesto, y la luz de las llamas que emitía la chimenea hacía que se viera más. El frío que sentía al estar afuera por la tormenta, repentinamente había sido cesado y sustituido por el calor que su cuerpo y su aliento fresco y envolvente me proporcionaban. Podía escuchar su respiración. No era agitada, era lenta, como una suave melodía, una melodía sin música pero hermosa que embargaba mis cincos sentidos y nublaba mi mente sin dejarme pensar con claridad. Debía resistir a su hechizo, no debía dejarme llevar por ÉL, yo debía resistir, una parte de mí quería moverse y tomar las dagas "de emergencia", pero no podía; la otra parte quería quedarse allí, inmóvil a merced de mi oponente.
¿¡Pero que estás pensando, pervertida!? ¡Mátalo de una vez, ése es tu trabajo!


-¿Buscabas esto, querida?- Preguntó inocentemente mostrándome la bala y balanceándola entre sus largos dedos. -¿¡Cómo es posible!?- me pregunté. Aun cuando la bala no lo había herido, Él la sostenía… ¿Pero cómo? Aunque la bala no lo hubiera herido tuvo que haber impactado con algo, y aun así, estaba intacta. -Si te comportas adecuadamente, estoy dispuesto a perdonarte…- continuó.
Él me tenía atrapada, estaba arrodillado con las piernas abiertas alrededor de mi cintura y con su mano derecha aún sujetaba mi muñeca. No se como, pero se deshizo de la bala. Él se acercó más a mi rostro aún con la navaja en la mano izquierda. No tenía escapatoria, de seguro me mataría. Yo esperaba ser apuñalada por Él, pero en lugar de eso, Él… la lanzó lejos.
-¿Por qué lo hizo?- Me pregunté.

Su cabello aun seguía húmedo y las gotitas de agua caían directamente en mi rostro y cuello, causándome una especie de cosquilleo. Ahora con su mano libre comenzó a recorrer mi pierna derecha, y desató suavemente la pequeña correa donde guardaba una de las dagas, y la lanzó a la chimenea, la cual llameó con más fuerza por unos segundos. Luego Él continuó recorriéndome con su mano lentamente hasta llegar a la parte baja de mi espalda, la sensación de sus manos desnudas sobre mi era adictivo y embriagante, era una sensación que jamás había experimentado, y aunque yo sentía un poco de temor, no quería que parara. -Eres una pervertida, Maylene…- Entonces, intentando deshacerme de su hechizo, recordé el motivo por el que realmente estaba allí: Mi libertad.

Fue entonces que reaccioné y rápidamente tomé la otra daga que tenia de reserva y apunté directamente a su abdomen, hundirla allí no sería difícil, Él estaba encima de mí después de todo. Pero aun así no debía confiarme demasiado. Alargué mi mano apuntando a su abdomen, pero el mayordomo adivinó lo que pensaba hacer y en un segundo me la quitó sin yo poder evitarlo.

-Eso no te lo puedo permitir, querida.-dijo ÉL mientras sonreía maliciosamente- ¿Es así como tratas a un caballero? Ahora, respóndeme una pregunta, ¿Por qué una joven bella como tú andaba por aquí...tan lejos de casa… y sola? Aunque lleves un arma como esta, podría ser peligroso… Afuera hay gente malvada… Créeme, yo lo sé mejor que nadie… ¿Necesitas defenderte de alguien? Si es así, yo podría ayudarte, solo dime quien te está molestando y yo acabaré con quien sea… solo pídemelo, yo haré lo que tu quieras.


¿Cualquier cosa?- pregunté sin pensarlo, y cuando lo hice, me llevé las manos a la boca. ¡No puedo creer que haya dicho eso!- Pensé.

-Cualquier cosa.- Susurró Él. Finalmente no pude resistirlo, sus caricias eran embriagantes, fue inevitable, no pude resistirlo y arqueé mi espalda, al parecer eso era lo que Él quería, porque en menos de un segundo aprovechando mi muy estúpido movimiento involuntario (aunque ahora que lo pienso, quizás no fue tan involuntario), juntó su pecho junto al mío y desabrochó la correa que tenía sujeta a mi cintura, y donde estaban enganchadas mis pistolas, y la aventó, al igual que había hecho con mi navaja y mis dagas.


–Perdóname, querida pero esos insólitos accesorios estaban en mi camino- Dijo con esa sonrisa y esa voz seductora – ¡Pero que armas tan interesantes tienes aquí! ¿Sabes usarlas?, y si no… yo con gusto… podría enseñarte… como usarlas….- Luego acercó aun más su rostro al mío y recorrió mi cabello con su mano izquierda, para luego despojarme de los palillos de madera que había usado para recogerlo horas atrás. –Esto, me temo, también tendré que removerlo… podrías lastimarte si los usamos en la cama… no quiero que vayas a lastimarte por algo que en este momento no nos será útil. No te alarmes, te los devolveré cuando hayamos terminado, no quiero que vayas a herirte. Además, tu cabello suelto, luce hermoso… su color es tan rojo como la sangre, y con el destello del fuego luce como el color de la pasión, ¿No lo crees? - Susurró esta vez a mi oído. Maldita sea, me di cuenta demasiado tarde, me ha dejado desarmada.

Luego de eso deslizó una de sus manos por mi cuello y la otra hacia mi cintura, ¿ahora que rayos piensa hacer?, me pregunté, en esa posición no podía defenderme- ahora si seguro va…- no pude terminar la oración en mi mente, pues sorpresivamente Él me levantó en el aire y me pegó a la pared con fuerza. Él había sabido jugar su juego y yo me había dejado llevar por el.

-Ahora, querida, utiliza tus últimas fuerzas para decirme quien te ha enviado y por qué antes de que pierda mi paciencia.

Sería mi fin. Él me había dejado completamente indefensa. Incluso me había quitado los palillos que usaba para recoger mi cabello y que en ese momento me habrían sido útiles. Él sabia perfectamente lo que hacía desde el principio, y yo como una estúpida había caído en su juego… Maylene eres una tonta… dejarte engañar así por un hombre… Pero yo no iba a rendirme así de fácil. Por supuesto que no. Yo iba a encontrar la manera de seguirle su juego y ganarle. Apenas podía moverme. Él se había encargado de inmovilizarme contra la pared usando solos sus manos. Me tenía acorralada. Levanté mi pierna lentamente intentando asestarle un golpe con mi rodilla en sus partes nobles, pero Él me detuvo con su brazo.
–Si yo fuera tú, no haría eso- dijo de manera amenazadora. Entonces, aprovechando su leve distracción, hice un último intento desesperado por librarme, hiriéndolo en la mejilla y el labio inferior, haciéndolo sangrar un poco.
-
Toda una luchadora, no te rindes tan fácilmente, ¿no?- dijo alejándose un poco de mí mientras se pasaba la mano por su mejilla y se lamía el labio seductoramente- Pero esto tiene que terminarse.-continuó, cambiando la expresión de su rostro por una seria.

._._._._._._._.

Al principio, pensé en mostrarle un poco más de… mi inocencia, así ella bajaría la guardia. Pero no lo hizo. Ella se mantuvo firme hasta el final, y cuando llegó el momento de matarme, lo único que pude hacer fue mostrarle mi lado mas encantador, creí que si lograba seducirla, desistiría y me diría todo lo que sabía, pero no fue así, así que tuve que quitarle sus armas, después de todo yo no quería heridas innecesarias, y además mi ropa se hubiera arruinado y eso hubiera sido desagradable. Quitar las manchas de sangre de la ropa no es fácil, mucho menos con un amo que exige hacer todo paso a paso como los humanos.

Esa joven tenía una gran cantidad de armas encima de su pequeño y delicado cuerpo. Diez, para ser exacto: un rifle que dejó afuera de la mansión y con el que había disparado inicialmente, dos pistolas y dos dagas que llevaba guardadas en una estrecha correa que se ajustaba perfectamente a su pequeña y traviesa cintura, una navaja que guardaba en otra correa, esta vez, ajustada a su pierna derecha, otra navaja que llevaba en su mano, dos palillos largos y afilados que usaba para recoger su larga y roja cabellera, y finalmente, una pistola que dejó bajo el marco exterior de la única ventana de mi habitación. Realmente estaba decidida a matarme. Creí que seduciéndola lograría que olvidara por un momento que debía hacerlo. Incluso me lucí un poco con la escena del baño y del cambio de ropa, pensé que con eso bastaría, pero ella nunca perdió su objetivo de su mente. Después cuando intentó matarme directamente, tuve que presionar las cosas un poco más. Así que, yo tenía que desarmarla, y a la vez, aprovechar para hacer una de mis jugadas, pero, a pesar de jugar un rato con ella, no soltaba ni una palabra… y yo, comenzaba a aburrirme: no es divertido seducir a una mujer si esta no cae, aunque… el hecho mismo de que no caiga en la trampa me hace desear frenéticamente lograr mi objetivo sin importar lo que tenga que hacer. Pero esto tenía que terminar, si seguía así, aunque finalmente lograría lo que me había propuesto, me tomaría demasiado tiempo, y la hora de comenzar con mis labores diarias se acercaba rápidamente, además, en un pequeño descuido mío al estar concentrado en "mi trabajo" me distrajo de su mano acercándose peligrosamente a mí con una de sus "navajas de emergencia", pero reaccioné a tiempo y la detuve; lo mejor sería si me apresuraba así evitaría otro pequeño incidente como ése.

Finalmente, logré quitarle todo usando mis estrategias, pero aun así, ella no dijo nada, es decir, nada que me fuera de utilidad. Era hora de cambiar de estrategia. La tomé del cuello y de la cintura y la sostuve contra la pared para inmovilizarla, tenerla en la cama aunque era divertido ya no me resultaba útil. Si ella no hablaba mediante "agradables métodos", tendría que recurrir a los desagradables. Y así fue como comenzó nuestra lucha, una lucha que no estaba dando buenos resultados. Si seguía así terminaríamos matándonos entre los dos, aunque quien en realidad moriría al final sería ella y no yo. Ella era muy hábil, excelentes reflejos que le permitieron esquivar la platería que lancé contra ella. Un humano normal hubiera muerto sin duda en una pelea con ella. La batalla cuerpo a cuerpo conmigo debió resultarle agotadora. Me ha sorprendido de nuevo. Sinceramente no pensé que ella fuera a soportar tanto. Después de todo debía encontrarse un poco débil después de dos meses de vigilarme.

En un principio ella trató de golpearme en un punto donde normalmente los hombres son débiles y caen fulminados del dolor, sin embargo, yo soy un demonio y un golpe en esa área no me afectaría en lo más mínimo, aun así, yo no podía permitirle que ella sintiera que había tomado el control de la situación, así que no la dejé. Después de eso, aprovechando mi descuido, me clavó sus uñas en el rostro, dejando la marca de sus largas uñas, obligándome a soltarla… Oh, justo como lo haría una rebelde gatita con sus delicadas garras cuando no quiere que la molesten. La verdad, ese repentino ataque me tomó por sorpresa. Se estaba volviendo interesante. Ella prometía ser un buen rival.

Cuando la solté ella no perdió tiempo en abalanzarse sobre mí, cayendo al suelo cuando la esquivé. Sin embargo, se levantó y me asestó una patada que no reparé en detener con mi mano. Incapaz de moverse libremente, alargó su mano a mi rostro de nuevo, pero yo la detuve con mi mano libre, entonces ella sin pensarlo dos veces, usó mi agarre a su favor, y apoyándose en mi peso, dio media vuelta en el aire y levantó ágilmente su pierna libre para patearme el pecho. Tuve que soltarla y retroceder. Su pie me había golpeado en el pecho pero también en mi mandíbula, haciendo que mi boca sangrara un poco. ¡Que molesto! otro trabajo innecesario. Ahora tendría que lavar "mi ropa de dormir". Los siguientes dos minutos que pasaron fueron sobre ella intentando golpearme de nuevo, esta vez con sus puños cerrados, cada golpe que lanzaba yo lo detenía con mis manos. Ella era rápida, debía ser cuidadoso o la habitación terminaría echa un desastre. Podía ver en sus profundos y hermosos ojos color café el enojo y la frustración por no poder hacerme frente.

Nuestra pequeña lucha duró varios minutos. O mejor dicho, una lucha donde ella atacaba y yo me defendía, pero ella ya comenzaba a dar muestras de cansancio. La pelea pronto terminaría. Yo no me atrevía a lastimarla, después de todo soy un caballero, y golpear a una mujer va en contra de lo que haría un caballero. Nunca antes me había visto en la necesidad de llegar a estos extremos con ninguna mujer. Si en el pasado necesitaba recabar algún tipo de información para el joven amo, no necesitaba esforzarme para lograrlo. Las pocas veces que tuve que hacerlo resultó muy fácil. Si se trataba de un hombre, con solo una mínima muestra de mi fuerza bastaba. Nunca tuve que luchar directamente con uno para obtener lo deseado por Bocchan. Sin embargo, si se trataba de alguna mujer… la estrategia cambiaba. Solo tenía que comportarme de una manera estúpida que a ellas al parecer les resulta irresistible. Debo ser alguna clase de "hombre ideal" o algo así para ellas. Unas palabras envolventes, una mirada, una sonrisa, quizás un poco de contacto, y eso era suficiente para que terminaran dándome lo que yo quería, por ello nunca me vi en la necesidad de llegar más lejos con ninguna. Es una pena por ellas, pudo haber sido una oportunidad para demostrarles mis habilidades.

Finalmente me cansé de jugar. Tomé sus puños encerrándolos en los míos. Ella luchaba por deshacerse de mi agarre, pero le era imposible. Yo la hacía retroceder, mi intención era acorralarla y acabar con todo de una vez. Pero ella tropezó con la correa que yo le había quitado minutos atrás y se fue de espaldas. Una caída que no podía evitarse… Pero si ella caía por completo, nuestros pesos harían pedazos la mesita de noche, que para empeorarlo todo, encima tenía una delgada pero letal capa de vidrio de cinco milímetros de grosor, y al ser ella quien caería directamente en ella, se enterraría los cientos de astillas y trozos de vidrio y moriría, y yo no podía permitir que eso pasara.

Todo pasó muy rápido, yo apenas tuve unas pocas milésimas de segundo para posicionar el Albert en un lugar seguro y cambiar de posición con ella, protegiéndola del inminente impacto abrazándola con mi cuerpo. Solo se oyó el ruido del mueble haciéndose miles de añicos bajo mi espalda. Ella cerró los ojos instintivamente e hizo una mueca de dolor. Después de todo si resultó herida, y por mi culpa.

._._._._._._._._._._._._._._._._._._._.*"'*"'*"'*._._._._._._._._._._._._._._._._._._._.
._._._._._._._.

Y corten~ hasta aqui llegamos mi gente. La próxima semana subiré el siguiente capítulo xD
Espero que haya sido de su agrado, y que nadie halla muerto... y si así fuera... *huye*
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MensajeTema: Re: Historia de una Asesina   Vie Jun 14, 2013 12:31 pm

Kkajsjsjskdfjkdjfkdkd

¡OTRO, OTRO, OTRO, OTROOOOOOOOO! (¿?) Bueno, ya lo leí... ¡Pero igual! ¡OTROOOOOOOOOOOO! *o* xDDDD

PD: Morí desangrada.................... otra vez, pero reviví por mi amor al SebasMay o3o
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MensajeTema: Re: Historia de una Asesina   

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Historia de una Asesina
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