Kuroshitsuji~

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 =Categoría= Fic's Originales

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Miss Phantomhive
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MensajeTema: =Categoría= Fic's Originales   Lun Jul 15, 2013 2:46 am

Hola aquí vengo a abrir el tema de Fan Fics Originales.

Chicas ya están inscritas son:
Hana Midori
Pandora Michaelis
Laura Mine
Evangeline
Angie


Si se quieren unir alguien mas con los brazos abiertos les recibiré.

EDITO:
tendran hasta el 28 de Julio para subir trabajos y del 29 al 5 de Agosto habra Votaciones :3
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Miss Phantomhive
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MensajeTema: Re: =Categoría= Fic's Originales   Jue Jul 25, 2013 7:31 pm


): al parecer ya nadie quiere concursar. Solo hasta el 28 de este mes queda para subir sus trabajos
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Pandora Michaelis
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MensajeTema: Re: =Categoría= Fic's Originales   Jue Jul 25, 2013 7:57 pm

Awwwww, es una pena que la emoción se fuera, yo sigo pensando en concursar, solo que llevo retrasado mi aporte, pues he estado con una broma de la graduación (QUE AÚN FALTA POR LLEVARSE A CABO -o-)

En fin, esperemos que a las demás solo les pase algo similar con algún compromiso, pero sigan queriendo concursar :3
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Miss Phantomhive
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MensajeTema: Re: =Categoría= Fic's Originales   Jue Jul 25, 2013 8:47 pm

Esta bien Pandora esperemos que participen o a ver que pasa al final, gracias por comentar
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Angie
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MensajeTema: Re: =Categoría= Fic's Originales   Sáb Jul 27, 2013 2:16 pm

Yo soy de las que publico el último día, unos minutos antes de que se cierre el plazo, XDDDDDDDDDDDDD

Y no es broma, ¿?.

Pero si, ya estoy trabajando en mis fics, pero el proceso de edición y corrección-que al final de cuentas ni parece existir, por tantos errores que se me pasan-me toma algo de tiempo, pero bueh...de que publico, publico, XDDDD.

No me den por muerta.
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Evangeline
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MensajeTema: Re: =Categoría= Fic's Originales   Sáb Jul 27, 2013 10:47 pm

Como prometí aquí les vengo a dejar mi fic

Es una historia fantástica, con algo de drama, utilizando a personajes de la mitología y religión, tomándome todas las libertades del caso, espero les guste.

The Perfect Revenge
Por Evangeline Rave


El inframundo era muy grande, varias dimensiones superpuestas que se habían convertido en un gran territorio con varios líderes o reyes del inframundo.

Se encontraba el sector gobernado por Lucifer, el príncipe de las tinieblas, a quien muchos llamaban Lucy, otro sector gobernado por Hades, el dios de los muertos, también estaba el reino de las pesadillas y sueños de los súcubos e incubos, gobernado por Lilith la reina súcubo, además de los reinos de Anubis, Ahrimán y otros más.

Todos ellos lucharon durante siglos entre sí por el control del inframundo hasta que Ahrimán propuso que tuvieran mediadores entre los distintos reinos, seres imparciales que recibieron el nombre de mesías del infierno. Ellos fueron los encargados en mantener a los 10 reinos del inframundo en paz.

Pero Lilith, la reina súcubo, tenía otros planes. Ella, quien había sido creada por el dios cuyo nombre no podía pronunciarse, había huido del mundo perfecto que su creador había hecho. Este dios favoreció a su otra creación, Adán, en lugar de a ella, por lo que Lilith terminó odiando a los descendientes de su primera pareja. Destruir el mundo humano era uno de sus objetivos y para eso requería la ayuda de alguien que los despreciara tanto como ella lo hacía. Y para destruir el mundo humano debía, primero, hacerse con el control del inframundo.

Buscó la alianza de Lucifer, pero el príncipe de las tinieblas no tenía intenciones de compartir la gloria y la satisfacción que significaba acabar con la creación de su propio creador. Por este motivo Lilith recurrió a las artes oscuras para atraer la atención de Lucifer, y utilizando su sangre lo ató a ella dejándolo vulnerable a sus propios deseos. Se convirtieron en pareja, formando una alianza para apoderarse poco a poco de todo el inframundo y luego destruir la humanidad.

La reina sucubo tenía una hermana llamada Lía. Ambas contrastaban en apariencia y personalidad. Ambas bellas, como todo demonio súcubo, pero Lilith tenía el cabello pelirrojo, una apariencia exuberante, parecía tener fuego en la mirada y era tan cruel como el mismo Lucifer a pesar que en ocasiones parecía amable, pero solo en apariencia. Lía en cambio tenía el cabello blanco, ojos violetas y una mirada fría. El trato con los demás era áspero y no compartía las ideas de su hermana, menos una alianza con Lucifer. Era una belleza fría en todo el sentido de la palabra.

Lucifer sabía que no contaba con el apoyo de Lía, y tampoco le importaba, pero la forma tan altiva con que lo miraba le hacían desear darle una lección, además el hecho de que ella se sintiera segura de sí misma lo provocaba aun más a dañarla y demostrarle que ella no valía nada. A pesar de que Lía y Lilith compartían la misma sangre, ésta no protegía de la misma manera a la menor de las hermanas.

Milenios de desprecio, o quizás solo el aburrimiento, condujeron a Lucifer un día de mediados del siglo XVII humano a poner en práctica con Lía una maldición destinada más tarde a poner fin al vínculo con Lilith, ya que si podía matar a una podría hacerlo después con la otra.

Luego de encerrarla y torturarla unos días, como era su costumbre y diversión, puso en ella el sello que la mataría en unos días. Lamentablemente para Lucifer Lía era más fuerte y más resistente de lo que él pensaba y luego de hablar con su hermana y contarle lo que había ocurrido huyó del inframundo al no recibir el apoyo esperado.

- Lía – le dijo Lilith ese día, con un tono de lástima que no se reflejaba en aquellos ojos que no parecían expresar ninguna simpatía por su hermana – lamento mucho lo que te ha ocurrido, pero no puedo hacer nada por ti.

Lía la había observado furiosa, y furiosa le gritó:

- ¿Es que no te das cuenta que luego seguirá contigo?

- No querida, no seguirá conmigo, por más que quiera no puede matarme – Lilith sonrió con autosuficiencia. – El vínculo es más poderoso de lo que él mismo cree, tú y yo compartimos la misma sangre, pero él y yo compartimos mucho más que eso. Y la verdad es que no me importa sacrificar a quien sea para conseguir lo que quiero.

- Estás completamente loca, peor de lo que yo pensaba, hay un límite para la estupidez y tú lo has sobrepasado. Moriré, pero me consuela pensar que él busca la manera de destruirte también – dicho esto, Lía desapareció de aquel lugar para buscar ayuda, o más bien venganza.

Vago por varias dimensiones y mundos, algo desesperada sabiendo que tenía poco tiempo, hasta que un día en el mundo humano se topo con un ángel. Pero no cualquier ángel, sino que uno de los arcángeles: Miguel, el príncipe de los espíritus celestiales, el único que había derrotado a Lucifer en combate alguna vez, el jefe de los ejércitos de dios, a quien consideraban justo con los humanos y despiadado con el enemigo. Había sido quien había puesto fin a la rebelión de Lucifer en los cielos y lo había desterrado al inframundo junto a todos sus seguidores.

Al sentirlo en el mundo humano, Lía no dudó y se presentó ante él, lo vio en un claro de un bosque disfrutando de la luz del sol sobre su rostro. Su cabello negro brillaba con reflejos azulinos, y sus ojos azules la miraron estudiándola con algo de sorpresa. Miguel se preguntó qué locura hacia a la súcubo presentarse ante él con total desfachatez, sabiendo que podía matarla tan rápido como lo pensara.
- Necesito tu ayuda – dijo ella antes de que él se recuperara de la sorpresa.

El levantó una ceja y miró a la súcubo, una sonrisa irónica se dibujo en su rostro.

- Creo que te confundes, no tengo por qué ayudar a gente como tú – dijo él.

- Podemos ayudarnos mutuamente y destruir a Lucy – ella se oía algo desesperada, Miguel era su única opción, el único ser que conocía que alguna vez lo había derrotado.

Sin embargo el arcángel se marchó. Días después se volvieron a topar en uno de los viajes que Miguel hacía al mundo humano, luego otro, y otro.

- ¡Ya deja de acosarme! – dijo el al fin, molesto por la actitud de la súcubo. No quería atacarla porque ella no mostraba ninguna señal de violencia hacia él, y aunque él podía ser implacable con el enemigo no iba a atacar a alguien que no le había hecho nada.

Lía le comunicó a Miguel lo que le había ocurrido y la venganza que buscaba. A pesar de la negativa del arcángel a ayudarla siguieron viéndose, hablando de todo aquello que habían visto en sus largas vidas. Como Lía no quería regresar al inframundo se quedó en el mundo humano, en una cabaña confortable junto a un lago.

A pesar de la actitud de Miguel en un inicio, comenzó a preocuparse por ella, especialmente después que la vio en su primer ataque.

La cuidó ese día y toda la noche, cuando Lía despertó lo primero que vio fueron los azules e intensos ojos del arcángel contemplándola.

Día con día la relación de esos dos se estrechaba, hasta el punto que Miguel llegó junto a Lía portando un libro muy antiguo, llamado los secretos arcanos, en el se mencionaba un conjuro para sellar a Lucy para siempre en una dimensión vacía. Estando allí jamás podría volver a salir.

- ¿No sería mejor matarlo? – preguntó Lía una vez que Miguel le contó acerca del hechizo.

- No está entre los planes de mi creador que mate a Lucy – dijo Miguel, suspirando.

- Tu creador se marchó hace mucho, el cielo lo gobiernas tu, no otro, si no tú – Lía lo observaba entre orgullosa y desafiante.

- No pecaré de soberbia como Lucy, haré aquello para lo que fui creado, no romperé las reglas, solo las doblaré un poco para que descanses… en paz. – de alguna manera la voz de Miguel pareció quebrarse al final de sus palabras lo que provocó en Lía la sensación de que de alguna manera alguien si lamentaría su partida.

Miguel le contó que era lo que necesitaban, sangre de dos seres poderosos extraída directamente del corazón, uno de ellos debía ser el ángel de la muerte y el otro un ser que tuviera la misma sangre de Lucy.

- Pero no puede ser cualquier ser, debe ser alguien que también tenga la sangre de Lilith, ya que el vínculo lo protegería si es la sangre de alguien más. Un hijo de ellos sería perfecto.

- Ellos nunca han tenido un hijo – dijo Lía – ambos se han cuidado de engendrar uno, quizás sabiendo que el tener uno podría inclinar la balanza hacia uno u otro lado.

- Entonces sin eso, no podemos hacer nada.

Los días siguieron pasando y Miguel seguía cuidando de ella, ayudándola a resistir al menos, ya que no podía quitarle la maldición que la consumía por dentro.

- Si el ser no existe entonces habrá que crearlo – dijo Lía una noche tormentosa sacando a Miguel de sus cavilaciones como si retomaran un diálogo que no se había iniciado.

- ¿A qué te refieres? – dijo el sin entender las palabras de la súcubo.

- Ya que no hay nadie que cumpla los requisitos de sangre que debe tener el donador para el hechizo podemos crearlo.

- Eso es imposible, no podemos crear una vida así, y tampoco podemos manipular a Lucy y Lilith para que tengan un hijo.

- Pero hay otros seres que tienen la misma de sangre de ellos. Yo tengo la misma sangre de Lilith, y los siete arcángeles tienen la misma sangre de Lucy, después de todo son hermanos.

Miguel la miró sorprendido, con mudo reproche.

- No me mires así, moriré pronto, tener un hijo no es tan malo en circunstancias como estas, además que mejor que tenerlo contigo, el arcángel más poderoso. – Lía sonrió.

- Dices locuras, es la fiebre – dijo Miguel dándole algo más de poción.

- No es nada de eso, es en serio… y puede que…

- Tener un hijo solo por esos motivos es una locura Lía – la interrumpió Miguel.

- ¿Es que acaso no te gusto? – ella se acercó al arcángel de manera normal, no había seducción ni intento de manipulación en sus palabras, sino más bien formuló una pregunta que se moría de ganas por conocer la respuesta.

- Eso no… - Miguel la observaba, ella era hermosa, y de alguna manera, a pesar de ser una demonio no parecía tener la actitud de los de su raza, lo cual lo confundía – eso no está en discusión, no es importante tampoco.

- Es que tú me gustas.

- Solo lo dices para que te siga el juego – dijo él con fastidio.

- En absoluto, lo digo porque es verdad.

La conversación terminó allí porque Miguel se marchó, casi huyendo de lo que ella le provocaba, pero regresó días después, encontrándola algo más débil, con otro ataque.

- Pensé que ya no volverías – dijo ella sonriéndole.

- Pensé que ya no volvería – dijo él sonriendo también.

Continuó cuidándola, pero el tema de un hijo entre ambos solamente para obtener la sangre de su corazón no se volvió a mencionar. A pesar de esto la relación pareció estrecharse, estaban más cerca, sus manos se rozaban con más frecuencia, sus expresiones al mirarse incluso eran más dulces, hasta que ocurrió lo inevitable, la tentación los dominó y poco a poco comenzaron las muestras de cariño físicas hasta que algunos meses más tarde terminaron intimando.

La culpa recorrió a Miguel después de haber pasado esa primera noche juntos, pero Lía se sentía viva después de meses en los que parecía que moría un poco cada día. Ella trató de consolarlo de alguna manera convenciéndolo de que todo estaba bien entre ellos.

- No es culpa porque me este prohibido tener este tipo de relaciones con el enemigo – dijo Miguel acariciando la piel desnuda de la mujer junto a él – es culpa porque no puedo hacer nada para que te quedes a mi lado.

Lía cerró los ojos ante la confesión, en ningún momento ellos se habían dicho que se amaban, pero era innecesario, en aquellos meses habían llegado a comprenderse de tal manera que era como si se conocieran de toda la vida.

Meses después Lía descubrió que estaba embarazada. Le informó a Miguel y para su sorpresa él no se molestó.

- Si pasó entonces aprovecharemos la situación – dijo él. - Aunque… - le costaba encontrar las palabras.

- Yo ya estaré muerta para cuando nuestro hijo tenga la edad suficiente para poder usar su sangre, por eso tendrás que hacerlo tú, nadie más puede ¿me prometes que lo harás?

Miguel lo prometió, a pesar de los sentimientos encontrados que lo embargaban lo prometió.

Después de largas conversaciones, decidiendo el futuro de todos ellos, acordaron que a la muerte de Lía tendría que ser otra persona quien criara al hijo que estaba por nacer. Miguel no lo podría llevar al séptimo cielo ya que necesitaban que fuera poderoso para que sobreviviera al rito, eso implicaba que debía recibir entrenamiento de parte de alguien adecuado.

- Uno de los mesías del infierno sería el más indicado – dijo Lía al fin.

Los meses pasaron y Lía dio a luz, fue una niña de ojos violetas como la madre, y cabello negro azabache como el padre. Sus facciones eran una mezcla de ambos, o al menos eso decía Lía, aunque para Miguel le pareció igual a cualquier ángel recién nacido.

- ¿Cómo se llamará? – preguntó él.

- Evangeline ¿te parece?

- Significa “como un ángel”. – Miguel sonrió.

- Exacto, es el nombre más indicado para ella.

Al tenerla en sus brazos Lía por primera vez en meses mostró debilidad de carácter, miedo, la acunó contra su pecho y miró a Miguel como rogándole que cambiara las cosas para todos ellos. Pero solo fue ese día, a la mañana siguiente la súcubo seguía como siempre.

- No la ames – dijo Lía días después cuando estaba con la pequeña en brazos, y Miguel sentado a su lado – no la ames, y yo tampoco lo haré.

- ¿De qué hablas?

- Si no la amo será más fácil partir, y si tú no la amas será más fácil dejarla al cuidado de alguien más cuando yo no este.

Esa lógica resultaba de cierta forma aplastante para ambos, y ellos se prometieron que no amarían a su hija, lo cual no significaba que la maltratarían, sino que les resultaría indiferente.

- Debo regresar al inframundo – dijo Lía un día – ya falta tan poco para que muera, lo sé, puedo sentirlo, mi cuerpo lo siente y lo resiente. Viviré en el sector del inframundo que vigila el mesías del infierno Antare, él la encontrara y la cuidará.

- ¿Antare? ¿Por qué él? – Miguel se oía preocupado - ¿no sería mejor en el sector de alguna de las mesías como Sora o Clea?

- Sora la malcriaría y Clea no tiene idea como relacionarse con la gente – una leve sonrisa curvó los labios de la demonio.

Antes de marcharse pasaron unos días juntos, casi como una familia, y a pesar de la decisión de no amar a su hija ambos se veían felices compartiendo momentos con ella.

- Una última cosa quiero pedirte – dijo Lía la última noche que pasó en el mundo humano junto a Miguel – prométeme que cuando sea el momento pondrás fin a mi dolor, y me matarás, de esa manera Antare la encontrará al percibir tu presencia en el inframundo, si no lo haces… ella se quedará sola a merced de cualquiera que dé con ella.

Con dolor Miguel le hizo esa promesa, tomando una decisión al respecto.

Lía regreso al inframundo a vivir en aquel lugar cercano al hogar del mesías. La bebé creció rápido, en apenas unos meses ya aparentaba 6 años humanos, y una tarde cuando el momento máximo de sufrimiento para Lía llegó, llamó a Miguel comunicándole que era el momento.

El arcángel había estado trabajando en su propia poción, un elixir que eliminaría todos aquellos sentimientos que pudiera albergar por Lía o su hija, algo que eliminaría las emociones innecesarias, era lo mejor, después de todo sabía que el dejarlas ir lo destrozaría.

Miguel llevaba su poción en un frasco, entre los pliegues de su capa cuando se presentó ante ella. Lía estaba más pálida que la última vez que la había visto y parecía sufrir. La abrazó y besó sus labios con ternura.

- Lo siento, no podre resistir mucho más – dijo ella al separarse del beso.

- Entonces me quedaré a tu lado hasta que pase.

- No, me lo prometiste, dijiste que me matarías cuando fuera insoportable, y lo es ahora – ella se oía desesperada, quería acabar de una vez con todo.

- Pero…

Lía cayó al suelo de rodillas, apenas y se sostenía.

- Por favor… – ella lo miró casi suplicante.

La pequeña híbrido apareció en la puerta, miró a su madre confundida por las palabras que le decía a aquel extraño.

Miguel hizo aparecer su espada y aparentando calma atravesó con ella el corazón de la súcubo. Solo notó la presencia de la niña cuando escuchó el grito que salió de sus labios al ver como mataban a su madre.

El arcángel no tuvo tiempo de expresar arrepentimientos, lágrimas o alguna última despedida. Desapareció de aquel lugar al notar que se acercaba el mesías Antare.

Apareció en aquella cabaña en el mundo humano en donde habían pasado aquellos momentos juntos.
Todo había pasado tan rápido que no sabía cómo sentirse, estaba shockeado. Pasó toda la noche mirando crepitar el fuego que había encendido en la chimenea de la cabaña, sintiéndose como basura.

Al llegar el alba, en ese mismo lugar bebió la poción que había hecho y de esa manera su corazón y su alma se sintieron mejor, llegando a convencerse a sí mismo que lo que había sentido por ella solo era una ilusión y la hija que habían engendrado solo había nacido para el propósito de desterrar a Lucy para siempre de la vida de todos.

Ahora solo faltaba esperar que “su pequeña” tuviera la edad y el poder suficiente para desarrollar la última parte del plan, pero eso, ya es parte de otra historia.

FIN
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Jill Arya Sutcliff
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MensajeTema: Re: =Categoría= Fic's Originales   Dom Jul 28, 2013 3:21 am

yo quiero entrarle owo (a ultimo minuto como siempre pero dije que si lo acababa entraba y aqui me tienen)

bueno esta es una historia en la cual uso a tres personajes del rol de familia Di Rousseau de la que formo parte (se los dedico chicas ) en el uso a tres de los personajes que yo manejo, los cuales son completamente humanos, son Jill, y Helia y Saine los cuales son gemelos cuya madre murio en un accidente de auto cuando ellos tenian 4 y su padre se volvio a casar... bueno en si esta historia etsa mas centrada en Helia el cual tiene aprox 18 años al comenzar y 20 al terminar...

que lo disfruten

Días de escuela

Nuevamente empezar de cero, ser un desconocido en un  sitio desconocido, realmente jamás me había preocupado por algo así, no encajaba en ningún sitio al final, no extrañaba nada, y a nadie, no había dejado atrás amigos a los cuales no volvería a ver, so debería de ser bueno o malo? Mi único amigo era mi hermano gemelo Saine, de los dos yo era el mayor, pero  no solo nos separaban dos minutos de diferencia, el y yo realmente éramos tan distintos uno del otro.

En apariencia la diferencia ya era notable, mi cabello era blanco como el de mi padre al igual que mis ojos plateados , ligeramente azulinos, y mi hermano tenía el cabello negro con los azules como los de nuestra difunta madre, pero no era lo único que nos diferenciaba, nuestras personalidades también eran tan distintas, Saine era serio, rara la vez expresaba su inconformidad con algo o alguien, solía ser alguien muy paciente, pero de verdad era de cuidado si llegaba a estar molesto, yo en cambio, me tomaba las cosas a la ligera, si algo no me gustaba, no me gustaba y ya, no me hacían cambiar de opinión tan fácil, era impulsivo, si me golpeaban respondía con un golpe más fuerte así de simple, además... era coqueto por naturaleza, lo empecé a hacer para entretenerme en un aburrido paseo escolar, ahora era costumbre a veces era consciente de lo que hacía, a veces no, pero una sonrisa y un guiño no eran para poner al mundo de cabeza o sí? Muchos hacían un drama de esa actitud mía.

- Helia... ya terminaste de desempacar?- me pregunto mi hermano de repente

La verdad mis cosas seguían en sus cajas, ya hasta flojera me daba desempacar, después de todo cuanto duraríamos aquí? un mes? Tal vez dos... últimamente no durábamos más de 4 meses en un sitio.

- No le veo el caso- murmure con fastidio- cuando termine papa vendrá de nuevo diciendo que nos iremos a otro sitio quien sabe donde
- Parece que esta vez va por un negocio grande
- Hasta que su esposa lo mal aconseje ...
- No deberías de dudar así de ella ... después de todo, los consejos que le ha dado a nuestro padre han servido
- Para traernos por todo el mundo, hemos perdido ya dos ciclos de escuela de ir de aquí para allá
- No sabía que te importara tanto
- No es por eso... pero... al menos quiero tener un buen nivel escolar, no quedarme con el nivel de secundaria que a duras penas terminamos, y no por nuestra causa
- Es raro oír salir esas palabras de tu boca- se rio tomándome la temperatura- de verdad que los aires de Japón te hacen daño
- Los aires de el campo mejor dicho... al menos pudimos quedarnos en Tokio, o alguna ciudad grande e importante
- Este sitio es grande, además Tokio esta a 30 minutos en tren no está lejos
- A todo esto que venimos a hacer aquí?
- Parece que papá intentara cerrar un trato importante
- Bien en 4 semanas estaremos en marruecos, o arabia ... o peor... en América – dije recostándome
- Te equivocas, la verdad parece un proyecto más ambicioso, tal parece que nuestro padre intentara establecerse aquí, aliado a alguien, pero es un negocio que no le conviene perder...
- Eso quiere decir....
- Estaremos aquí hasta que las cosas marchen estables sin problema alguno ...
- Estoy atrapado en una isla ahora?
- Al menos por uno o dos años si las cosas salen como papa espera
- Me preguntaba por qué esta vez había conseguido una casa en lugar de un departamento- dije sentándome en el borde de la cama- al menos esta amueblada y... no tendré que compartir habitación contigo
- Si claro, debe ser un alivio para ti poder leer tus revistas “educativas” en paz- bufo mi hermano solo sonreí burlón

Mi hermano se retiro llevándose una caja de mi habitación, al parecer se había mezclado en mis cosas por error, me quede mirando la habitación, la verdad si era algo amplia comparada con las ultimas 4 en las que había dormido últimamente, me puse manos a la obra sacando mis cosas y llenando los libreros con mangas algunos libros y figuras.

Las siguientes dos semanas nos dedicamos a adaptarnos al sitio, era extraño pero cada que Saine salía de casa salía con el solo para ver que veía de interesante también, incluso fuimos a conocer la escuela en la que estudiaríamos, la cual estaba en una colina.

Como esperaba... una vez ahí fuimos el blanco de atenciones de todo el mundo, mi hermano era amable pero muy serio, yo en cambio repartía sonrisas aquí y allá, había muchas alumnas interesadas en mi cabello por su extraño color y eso que apenas lo tenía al nivel de los hombros un poco más corto tal vez... pero había decidido dejármelo crecer curiosamente mi hermano también.

La primera semana fue extraña, demasiado, además me había  percatado que en nuestra clase había una chica con rasgos occidentales como nosotros, por lo que había decidido acercarme a ella, ya que a lo que había observado sus  compañeros la evitaban, incluso una de las chicas me recomendó que desistiera.

Al parecer se llamaba Jill Knox, incluso su apellido no era japonés, a mi no me parecía extraña, solo... solitaria pero por qué no cambiar eso. A la hora del almuerzo me senté en el lugar frente a ella. Apenas y me miro.

- Ni siquiera un hola?- dije sonriéndole
- Que deseas?- me pregunto seriamente- a menos que necesites algo de mí, lo mejor es que no me hablaras
- Bueno si tienes razón, deseo algo, y eso es... que hables conmigo
- Es un deseo ridículo
- Si lo se... pero.. de ahora en adelante serás mi mascota que dices- dije abrazándola y revolviendo su cabello

Como era de esperarse... me golpeo, de verdad estaba molesta conmigo pero aun así no sabía tratar a las personas, mi hermano trato de explicarle que solo era para molestar, sin que realmente nos diéramos cuenta los tres nos volvimos unidos.

Salíamos después de clases a beber algo o a jugar videojuegos, pero Jill siempre tenía que regresar temprano, realmente me aprecia extraño que sus padres fueran tan estrictos con ella, después de todo al parecer a su hermano le daban muchas más libertades, y eso que era menor que ella.

Pero sabía que nuestra estabilidad no duraría por siempre, al menos hasta que ese sujeto comenzó a aparecer por los pasillos, note que a Jill le gustaba ese tipo, un tal Joshua de los grados superiores, no entendía que diablos hacia en los salones de los grados inferiores.

Por más que trate de sacar a Jill de su trance era tarde, al parecer la inocente palomilla estaba prendada de ese sujeto, no es que me gustara Jill a apreciaba como a una hermanita menor, por alguna razón me incitaba protegerla, y Saine pensaba lo mismo, pero él estaba ocupado con su nueva novia, eso era extraño de él, pero realmente se veían hechos el uno para el otro.

Durante el festival escolar Jill se la paso todo el tiempo con Joshua, y Saine con su novia, de verdad me sentí desplazado, tal vez eran solo celos pero no lo iba a admitir.

Supuse que debía de buscar a alguien yo también, era complicado ya que aunque fuera un coqueto, no saldría con nadie solo porque si. Pero realmente no fue tan complicado encontrar a alguien, sin quererlo me encontré con una chica especial, era muy amable y linda, pero también tenía un carácter fuerte y muy decidido.

Comencé a acercarme poco a poco, realmente me sorprendió la manera tan natural con la que me trataba ya que la mayoría se quedan embelesadas al verme tan cerca. Cuando menos pensé, estaba tan unido a ella, pasaba las noches en mi habitación mirando el techo preguntándome que estaría haciendo o que estaría soñando, solía llevarla a su casa, incluso me había invitado a comer con sus padres y su abuelo.

Incluso solía preguntar mucho de mí, que hacía, como eran los sitios que conocía, a ella le gustaría viajar por todo el mundo hacer paracaidismo y cosas así extremas, le propuse hacerlo algún día, pero ella se negó, todas aquellas cosas que ella deseaba hacer no podía realizarlas debido a que sufría de una enfermedad del corazón.

Ella no quería que nadie más lo supiera y me pidió tratarla con normalidad, cosa que hice, aunque sentí deseos de protegerla más que antes pero cumplí con mi palabra.

Para cuando reamente le pedí que saliera conmigo como mi novia, ella solo se rio , la mire desconcertado.

- Helia de verdad pensé que ya me tomabas como novia- me dijo entre risas- nos llamamos cada noche, me llevas a casa después de la escuela y salimos cada tercer día a beber algo y los fines de semana vamos a la ciudad...
- Entonces ...?
- Si que piensas lento- me dijo sonriendo- para mi tu y eres como mi novio.. es más mi abuelo ya está pensando en usar talismanes para ahuyentar al demonio que ronda a su nieta
- No soy un demonio- dije inflando las mejillas

Regrese con ella a su casa estaba comenzando a hacer frio por lo que le puse mi bufanda cuando me despedí bese por primera vez sus dulces labios.

Fue una navidad extraña, Saine había llevado a su novia y yo a la mía, creí que papa se molestaría pero en cambio fue sorprendentemente amable al igual que su esposa. En año nuevo yo fui a su casa a visitar a su familia, a decir verdad tenían muchas actividades en el templo, me sentí raro con hakama pero fue divertido exceptuando por el baño de agua bendecida que me dio su abuelo.

Las cosas parecían ir bien y estables en los primeros dos meses del año, pero al parecer no iban bien con Jill, la note deprimida, y tenía su razón, el imbécil de Joshua se iría así sin más, sin importarle nada, trate de animar a Jill diciéndole que él no  valía la pena que pronto encontraría algo mejor que el.. Pero lo que me revelo me dejo helado tanto a mí como a Saine, Jill estaba embarazada de ese imbécil,  realmente no sabíamos que nos preocupaba mas, si el hecho de que fuera de Joshua, o el cómo reaccionarían los padres de Jill, realmente era lo último.

Para colmo de los males, la salud de Kaoru empeoro repentinamente, ya no podía hacer esfuerzos tan grandes sin embargo seguía asistiendo a la escuela, pero inmediatamente debía regresar a casa de inmediato y los fines de semana no podíamos salir los fines de semana, pero me quedaba cuidando de ella.

Justo a mediados del curso su cuerpo no pudo mas, tuvieron que internarla en el hospital, pero el doctor dijo que no había nada que hacer ya.

- Helia kun – murmuro acariciando mi mejilla, se veía mal estaba pálida y fría
- Kaoru... no te esfuerces descansa
- Gracias Helia kun- susurro- fui... feliz durante este tiempo contigo
- Tonta... no hables como si te despidieras
- Helia... sabes lo que pasara- sollozo- tengo miedo pero... me siento relajada a tu lado, me alegro que estés aquí .. conmigo
- Kaoru!.. Kaoru – exclame tomando su mano llame a una enfermera desesperado , la enfermera entro acompañada del médico, tenían que atenderla a lo que me pidieron que saliera de ahí , si vueltas por el pasillo

Cuando el médico salió su semblante me dejo helado, su madre rompió en llanto cuando le comunicaron lo sucedido, apreté los puños, no podía contener las mis lagrimas, su abuelo se acerco a mi tratando de animarme, su familia estaba agradecida conmigo por haberle brindado felicidad a su hija hasta el final, su madre tomo mi mano y deposito en ella el pendiente de cristal que Kaoru usaba.

Trataba de ser el mismo en el exterior, pero no podía, Jill y Saine trataron de animarme, me preocupaba que Jill se angustiara por mi después de todo ella tenía ya 6 meses de embarazo, ella debía preocuparme más por su hijo que por mí.

- Estaré bien- murmure- El semblante de Kaoru era tranquilo... hice bien no es así?
- Claro que hiciste bien, Helia.... la hiciste feliz estuviste a su lado cuando más te necesito- me consoló Jill
- Helia... tienes que ser fuerte... a ella.. no le agradaría verte de ese modo...
- Lo sé- murmure – tampoco quiero preocupar a nuestra pequeña Ginny y al bebe o si- dije revolviendo el cabello de Jill


Los siguientes meses fueron extraños, aunque aparentaba estar bien realmente me sentía como en otro mundo, como si este fuera un sueño del cual quería despertar.

Al menos la llegada del bebe de Jill nos trajo algo de alegría, aunque el niño se parecía a Joshua, me encargaría que no fuera como su padre, me sorprendía que solo nosotros dos y el hermano de Jill la hubiéramos visitado, que acaso sus padres no se daban cuenta que fue una situación delicada para Jill y el bebe? O es que... realmente esperaban que Jill perdiera el bebe.

Me molestaba la actitud que habían tomado contra ella, pero lo importante ahora era cuidar de pequeño gato blanco que ahora dormía en brazos de Jill, ella tendría que trabajar de ahora en adelante, dejando de lado su sueño de estudiar pintura. Saine y yo decidimos que cuidaríamos al pequeño cuando Jill trabajara por las mañanas, y por las tardes ambos iríamos a la universidad, Saine quería estudiar música y yo fotografía, quería visitar los lugares a los que Kaoru quería ir, fotografiaría hermosos paisajes que a ella le hubiera gustado conocer.

Ese era mi objetivo.. con mucho esfuerzo logre cumplirlo... para cuando dejamos Japón había casi terminado la carrera, regresaríamos a Inglaterra después de 6 años de haber estado en Japón, me dolía dejar a Jill sola con el niño, pero Ewan ya tenía 4 años, y podía ser cuidado por Ronald.

Termine mi carrera en una universidad de Londres, y comencé a trabajar, claro jamás le dije a mi hermano que hacia realmente, a cada sesión que tenía que hacer llevaba conmigo el pendiente de cristal con ello llevaba a Kaoru conmigo, viajando por el mundo.
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Angie
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MensajeTema: Re: =Categoría= Fic's Originales   Dom Jul 28, 2013 4:21 pm

Título.- Anubis

Sipnosis.- Ella lo debe matar, él debe morir. Pero antes él quiere conocer su nombre.

Género.- Romance, drama, misterio.

ANUBIS


PRIMER ACTO

Ella era una asesina, pero no era hermosa como esas mujeres fatales que aparecen en las series y películas, su cuerpo no era el propio de una muñequita de porcelana, ni sus ojos brillaban con inteligencia y su voz tampoco tenía el tono melodioso o tintineante de una actriz envuelta en un traje de látex y tacones altos. Ni siquiera podía considerarse propiamente atractiva, tampoco fea.

Sólo era una chica simple. Con un rostro normal sin nada a destacar, un cuerpo pequeño y menudo, unos brazos y piernas musculosos impropios de cualquier mujer que intentará parecer femenina y unas manos enguantadas, grandes y delicadas que sostenían un arma, amenazante y nada normal.

No, ella no era hermosa, tampoco fea.

Era como cualquier otra chica que podrías encontrar en la calle y a la que no le prestarías atención e incluso por error empujarías y te disculparías sin haberle visto antes el rostro.

Pero ella iba a matarme, me lo dijo y apunto con su arma, directo al corazón. No fallaría estando a menos de un metro.

Si intentaba llamar a los guardias que custodiaban la entrada, dispararía. Me limite a hacer lo que llevaba haciendo toda la vida. Le sonreí.

Y ella dio un paso atrás, asustada…la mayoría de las personas no recibían a la muerte con una sonrisa, quizás esperaba ruegos, suplicas, lamentos, ofertas de fortuna.

—Salgamos esta noche, ¿aceptas la invitación?—me dirigí hasta ella y acaricie su rostro tostado por el Sol—. La noche es joven, pasearemos, comeremos y viviremos. Y tal vez…—me dirigí hasta su rostro e intenté besarla, me envió directo al suelo, su respiración agitada, su mirada confundida, más que furiosa—. ¿Trabajas para Anubis, cierto? Una sentencia de muerte dictada por Anubis no puede ser revocada. Es una hermosa noche, no la desperdiciemos.

Y continué sonriendo, incluso cuando estaba seguro de que en ese momento me dispararía.

Pero ella asintió en silencio y preguntó.

—¿Por qué?

—He vivido toda mi vida como he querido, quiero morir de la misma forma.

No había razones para que ella aceptará y muchas para que se negará.

Pero ella accedió y paseamos por la ciudad, bajo las estrellas y la Luna, cenamos en los restaurantes más costosos y bebimos en bares de mala muerte. Reímos y jugamos, nos odiamos y amamos, no pensamos en el pasado ni contemplamos el fututo. Sólo el presente y ella me contó una historia sobre una niña a la que salvaron de una terrible guerra para convertirla en una herramienta asesina y yo le narré un cuento sobre un niño que lo había tenido todo en la vida y nunca él porque hasta esa noche, en que la había conocido a ella. Y si esa noche habría de morir, sería tan bueno como dentro de cincuenta años.

Y sólo al final de la noche, segundos antes de que hiciéramos el amor apasionadamente e instantes antes de que me disparara en el pecho, me confesó su nombre…

—Galaheid…

Era un hermoso y nada común nombre.

SEGUNDO ACTO

Lo conocí una noche como cualquier otra, no hubo tormentas de fondo, ni fuegos artificiales que conmemorarán una fecha importante, tampoco hacía el frío suficiente para acurrucarnos uno junto al otro.

Las estrellas apenas se veían y la Luna brillaba.

Pero él era un hombre extraordinario y tal era su pecado, debía morir.

Empezaría dentro de un par de meses una carrera política y su carisma e inteligencia lo subirían a la cima en cuestión de años. Era rico, poderoso y benevolente. Creía en la igualdad y los derechos humanos, en la libertad y la justicia. Y aunque en ese momento no era más que un muchacho de veinticinco años que dedicaba gran parte de su fortuna y su vida a obras de caridad, Anubis había dictado su sentencia.

Y lo quería fuera del camino, antes de que se convirtiera en un obstáculo.

Durante una me noche mostró lo significa amar, reír y llorar. Lo normal era algo bueno y lo extraordinario también.

Y lo asesiné, después de que me confesará su amor e hiciéramos el amor con la desesperación de los amantes que saben que no habrá mañana para ellos en un mundo empecinado en vivir sumido en el odio. No me suplicó por su vida, ni pidió clemencia, con su eterna sonrisa me hizo una última y única petición.

—¿Cuál es tu nombre?

—Galaheid—le respondí y disparé.
Si en ese momento hubiera sabido que una nueva vida se gestaba dentro de mí, de cualquier manera lo habría hecho.

Anubis había decidido que el mundo no lo necesitaba más. Si yo no lo hubiera hecho, otros habría venido y lo habrían asesinado de formas mucho más crueles.

Su hijo es hermoso, no se parece a mí, sino a su Padre, a veces me mira y veo cuanto ama la vida. No tiene el tinte melancólico que impregna mis orbes, ni guarda odio ni rencor, es muy pequeñito. A veces pregunta por su Padre y le cuento nuestra historia, no la comprende del todo, pero más tarde lo hará, ahora basta con que me escuche.

Le tomó en mis brazos y se la narró una vez más, le hago prometer que nunca olvidará el nombre de sus Padre ni los objetivos que persiguió. Le pido perdón porque tendré que emprender un viaje largo, muy largo y del que nunca volveré. Llora y suplica para acompañarme, no entiende e incluso si lo hiciera, tal vez preferiría seguirme de cualquier manera.

Anubis lo quiere, me persigue desde hace años.

Desde aquella noche en que asesine a ese buen hombre y huí.

No podía continuar con esa vida y tampoco quería.

Le doy pastillas para dormir, al despertar yo estaré muerta y se encontrará con rostros desconocidos, voces rudas y manos cuyo único objetivo es causar dolor. Llorará y pedirá clemencia, no se la darán. Lloró por él, en lo que se convertirá, en lo que le obligaran a hacer.

—Su nombre era Alain—le susurró al oído y lo escondo en el armario.

TERCER ACTO

Ella ríe y canta frente, baila en medio de la plaza o danza ballet en los mayores escenarios del mundo. Tome té en los mejores salones de té o come hamburguesas en la esquina de cualquier parque.

Es bonita, pero no demasiado; esconde sus defectos bajo capas de maquillaje y sus kilos de más con corsés entallados.

Su nombre es Alanis y es mi media hermana.

Ella no lo sabe, ni lo sabrá.

Anubis ha decidido que debe morir, pero no lo permitiré.

Es la hija del Padre que nunca conocí, una Princesita consentida y mimada, una muñequita a la que la gente gusta de mirar y que adora ser observada. No ha hecho ningún bien, pero tampoco ha cometido mal alguno.

Mi jefe me ordena matarla, yo me niego al momento. Me abofetea, no duele, tampoco es humillante.

Cuando te han golpeado hasta dejarte medio muerto, obligado a comer sobras en descomposición o violado durante varias noches seguidas, el dolor y la humillación asumen estándares diferentes.

—Me casaré con ella—afirmó escupiendo un poco de sangre y el sólo hecho de ver el rostro furibundo del hombre vale la pena cualquier castigo que reciba, pero su expresión molesta se tornó de a poco en una mirada divertida, casi escalofriante.

—Los asesinos de Anubis permanecen siempre en las sombras—me dice con el mismo tono con que se dirigiría a un estudiante poco avezado de cinco años, pese a que soy su mejor herramienta y acabo de cumplir veintitrés.

—Cambiaré las reglas—afirmó sin petulancia, más como un hecho que un reto.

Y él accede. Ha cavado su propia tumba.

Puedes apalear tanto como quieras a un perro, pero llegará el día en que se volverá y te morderá.

El jefe de Anubis fallece días después de muerte natural. Es el veredicto oficial, aunque todos saben que es una mentira. El culpable, jamás lo encuentran.

Alanis no se parece a nuestro Padre, supongo que tiene su nobleza, gracia y bondad, pero carece de su inteligencia.

No me toma mucho tiempo conquistarla, casi nada en realidad. Es rica y muchos chicos la pretenden, pero ninguno la hace sentir como yo, tan deseada y amada.

Supongo que la sangre llama.

Tres meses después de conocernos nos casamos.

Viste de blanco, sonríe, ríe, llora con su madre y amigas. No imagina que he tenido que desarticular nueve atentados en su vida desde el día que la conocí, dos el día de su boda. Vive en un mundo de flores, rosas y caramelos. Está bien, yo la protegeré y también utilizaré para cumplir los sueños de nuestro Padre y mi Madre.

Alcanzaré la justicia y equidad social mediante la política, los discursos, el poder y la sangre.

La fortuna de Alain, la sangre fría de Galahaid, mis manos teñidas de sangre, la inocencia de Alanis.

Estos cuatro elementos revolucionarán al mundo.

—Mamá quiere saludarte—me toma del brazo y estrecha sus pechos en mi cuerpo. Huele a fresas, ríe y me besa, entre gemidos murmura mi nombre—. Alexis…

FIN

Terminé, jejeje…no sé, pero me ha gustado, eso si me he tenido que matar un poco la cabeza. En total son tres drabbles de 500 palabras exactas, ni más ni menos, 500…que lío para acomodarlas y que tuviera sentido, pero me ha gustado, raro, porque casi nunca me gusta lo que escribo.

Creo que tiene potencial para ser un fic largo o al menos un one—shot de cada parte, la idea me atrae, pero lo más seguro es que se quedé en el tintero.

Cualquier comentario, queja, crítica, sugerencia será bien recibida.

Gracias por leer.
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Pandora Michaelis
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MensajeTema: Re: =Categoría= Fic's Originales   Lun Jul 29, 2013 2:04 am

Akaksjsjsjs, vengo corriendo a dejar mi otra historia, lamentablemente se me acabó el tiempo y no pude escribir mi "Teoría del final de Kuroshitsuji" T.T pero dos de tres es mejor que nada x'D

-Nombre: “La otra amada de Ikki-san”
-Categoría/Anime: AMNESIA
-Pareja: IkkixHeroine (Leve TomaxSawa y super-leve ShinxMine~)
-Advertencias: Pura Random-cidad y quizás algo de OOC, pero júzgenlo ustedes o3o

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Ya había llegado el fin de semana y con eso, también había llegado el día libre de tener que trabajar en “Meido No Hitsuji”, tanto para ti como para tu (supuesto) novio: Ikki, aquél guapo estudiante universitario de 22 años, con cabellos blanqui-azulados y ojos azules (con iris rozando al lavanda). Así que habían acordado tener una cita, tal como todos los fines de semana posibles. Habían acordado reunirse en el departamento de él, quien te iría a buscar una vez estuvieras lista y le avisaras de ello por medio de una llamada.

Aún en tu respectivo apartamento, te veías frente al espejo y te cepillabas tu cabello, para verte decentemente bien en aquella cita. Una vez acabaste con ello, colocaste el cepillo en la mesita frente al espejo del baño y miraste un segundo tu reflejo en éste… una chica de alrededor de 18 años de edad, con piel menudita, de ojos celestes (rozando al verdoso) y cabellera un poco larga, castaña clara (con leve tono rosado en las puntas) te devolvió la mirada, al reflejarse en ese espejo.

—Hoy tendrás una cita con él… ¿verdad, Lin? —Una voz joven y masculina te saca de tus pensamientos, ante esa pregunta. Te giras y ves flotando a aquella "hada" al lado tuyo: Orión.


—Así es… —respondiste con una ligera sonrisa, asintiendo.

—Bueno, supongo que con esto podrías recordar algo más acerca de Ikki… —opinó él, cruzándose de brazos y en tono pensativo—. Como ya hace poco recordaste tu nombre… ahora que sabes que te llamas “Lin Tsuki*(1) podrás centrarte más en Ikki, y en recuperar tus demás recuerdos… —asintió firmemente, aunque luego sonrió—. Como sea… estaré acompañándote discretamente, así que no deberás sentirte tan solita con él, ¿ok~?

—Sí… gracias, Orión~ —con una sonrisa que le dedicaste y que fue correspondida, la pequeña hada desapareció para concederte privacidad.

Finalmente, al acabar de arreglarte, Orión nuevamente apareció y hablaron unos minutos sobre lo que habías recordado y descubierto hasta ahora, aparte de tu nombre y que Ikki era (al parecer) tu verdadero novio… hasta que notaste que ya habían pasado más de 15 minutos, y era mejor llamar ya al albino. Mientras que sujetaste tu celular y tras buscar en tu (escasa, por borrarse la mayoría) lista de contactos, le diste al botón de “llamar” al nombre de tu novio. Te extraño que el tono de espera sonara tanto, normalmente Ikki contestaba al segundo o tercer repique… pero luego de aproximadamente diez repiques, finalmente te atendió.

—Ettooo… ¿Ikki-san? —Preguntaste algo dudosa. Cosa que extrañó a Orión y por petición de él (no por chismoso, sino para saber qué te agobiaba) pusiste el celular en altavoz—. ¿Ikki-san, eres tú?

«¿Uhum~…? ¿Eres tú… *hip* Lin-chan~…?» —Reconociste su voz profunda y varonil del otro lado de la línea, resonando por la habitación gracias al altavoz… al igual que la "ebriedad" con la que hablaba.

—¿Eh? ¿Qué le pasa a Ikki? —Preguntó un inocente Orión, al no conocer muy bien la "ebriedad" que sufrían los humanos y por ser un hada de corta edad—. ¿Estará enfermo, Lin?

Soltaste un suspiro, negándole con tu cabeza y luego le preguntaste al que estaba al otro lado de la línea—. Ikki-san… ¿Has estado tomando otra vez?

—¿Tomando? ¿Qué? —Orión estaba más confundido y casi podían verse varios signos de interrogación flotando a su alrededor—. ¿Leche? ¿El agua de Kent-san?

«Por su-… *hip*-… puesto, amada mía~» —afirmó Ikki, sin culpa alguna—. «Pero tú tranquila, yo nervioso, mi alma… que estoy *hip* bien y pude venirme a salvo hasta mi *hip* casa~»

“¿Cómo pudo volver a casa si está… tan ebrio?” —Te preguntaste mentalmente, pero luego le preguntaste en un ligero tono de reproche, pero sin llegar a enojarte con él—. Bueno, me alivia saber que estás bien, pero… ¿cómo llegaste a casa si estabas así, Ikki-san?

«Fue gracias a mi buen *hip* amigo Kent, quien me trajo *hip* tan amablemente~»

Orión y tú suspiraron al mismo tiempo. Tú de alivio, al descubrir el acto de bondad del matemático ese y Orión de frustración, al no entender ni pío de a lo que se refería Ikki.

—¿Y por qué bebiste tanto? —Preguntaste, más calmada.

¡¿Beber quéeeeee~?! —Exclamó el pequeño Orión, agitando sus brazos mientras aún flotaba en el aire, y volando alrededor de ti. ¡No entendía nada de esa conversación!

«Porque estaba muy *hip* feliz de que ya pasáramos tres *hip* meses saliendo~» —respondió él, entre hipidos que demostraban que su emoción lo hizo pasarse de copitas, aunque con un tono muy alegre y sincero—. «Y tenía que celebrar el estar finalmente con mi alma *hip* gemela, de alguna forma, aparte de nuestra *hip* cita de hoy~»

—E-ettoooo… —tus mejillas se sonrojaron ligeramente ante su tono más amoroso de lo normal, pero igual te sorprendió el hecho de que recordara lo de su cita de hoy… en ese estado tan ebrio—. Ya que estás así, creo que mejor podríamos posponer la cita para otro dí-…

«¡NO, MI VIDA! ¡NUNCA ME DIGAS ESO!»

Diste un saltito de la impresión, soltando al tiro el celular que cayó en la mesita, ante aquél repentino grito del "papacito ebrio" del otro lado de la línea. Hasta Orión se desconcertó por ésto, hasta que detuvo su vuelo, mirando el celular y luego a ti. ¿Ikki de verdad era el del otro lado de la línea? Aunque sí era su voz, por la actitud que tenía, se le hacía lo contrario al niño hada… pero ya luego le preguntaría a Lin, pero ambos se centraron en el Ikki que seguía hablando.

«¡Y menos cuando esté “tomadito”! Siento que ahora sí podría morirme…»

Una gotita de sudor resbaló por tu cien, en lo que suspiraste y tras sujetarlo, posaste ambas manos en el teléfono, diciendo con tono algo triste—. Por favor, no digas cosas así, Ikki-san…

«… *hip* descuida, mi amada… solo bromeaba~» —duró un momento callado, en el que ni se escuchó otro "hip" suyo, hasta que añadió con tono deprimido—. «Vaya… soy un idiota por querer hablarte en éste estado… solo logro *hip* incomodarte…»

—¡N-no! Tranquilo, Ikki-san —dijiste, velozmente y para tratar de animarlo—. No siempre me incomodas, sabes que… te amo mucho y… eeeettooooo… —alargaste esa palabra, por no saber cómo seguir con tu "repentina" declaración, hasta que añadiste—. Y-yo mejor iré a tu departamento, n-no quiero que conduzcas o vengas a buscarme así de borra-…

«¡NO, MI VIDA! ¡TAMPOCO ME DIGAS ESO!» —Volviste a alejar el celular a prudente distancia, Orión volvió a verlo con impresionada inocencia y luego a ti. ¿¡Quién era el tipo del otro lado de la línea y qué había hecho con Ikki-san!? Era lo que seguro se preguntaba el muchachito inmortal—. «A alguien “tomadito” NUNCA se le aplaza un compromiso… ¡NUNCA JAMÁAAAS~!»
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«… *hip* ¡He dicho~!» —Fue lo que se escuchó luego de ese minuto de silencio, en el cual no dijiste nada, ni tampoco Orión. Ambos estaban perdidos en sus propias dudas y confusiones, pero al final solo suspiraste, resignada… no había nada más difícil e imposible que discutir o replicarle a un ebrio.

—Está bien, está bien… tú ganas, Ikki-san… —dijiste levantándote (aja, te habías sentado) y mirando a un incrédulo Orión que negaba con su cabeza—. Iré a tu casa entonces, pero… ¡No te muevas de ahí! ¿E-está claro?

«Está más claro que el agu-… ¡AAAAAAAAAAH~!» —Por tercera cez consecutiva alejaste el celular de ti, ante un grito de parte de Ikki, en lo que un Orión desconfiado se cruzaba de brazos y miraba al celular como diciendo: «¡Éste tipo raro no es Ikki-san! ¡Cuélgale!». Antes de que pudieras preguntarle la razón de su grito… algo que el albino dijo, los desconcertó tanto a ti como a Orión—. «¡Aaaaayyyy~! ¿Por qué me mordiste ahí, preciosa? ¿Acaso estás celosa?»

“¿Celo-… sa?” —Te preguntaste mentalmente, abriendo tus ojos de par en par—. “¿Q-quién…?”

Pero Ikki seguía hablando, al parecer olvidándose por completo de que te hablaba por teléfono—. «Vamos, vamos, preciosa… aunque amo mucho a Lin, también te amo a ti~» —Sentiste que tu corazón se rompió de par en par al escuchar eso y ante el shock, dejaste que el teléfono resbalara de tus manos, hasta caer al suelo—. «Ah~ tus hermosos ojos azules… tu pelo tan suave y café… adoro acariciarlos tanto, amada mía~… ¡N-no! ¡Ja ja ja ja~! ¡N-no toques ahí, m-me haces cosquillaaaaaas~! ¡Que traviesa eres… Ja ja ja ja~!»
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Y con esa risa de parte del albino, la llamada dio fin… te desplomaste de rodillas en el suelo, aún en shock y con tus manos temblorosas, al igual que tus labios. Tus ojos amenazaban con dejar salir lágrimas, pero duramente aguantabas. No… podía… ser cierto… ¿Ikki te… estaba engañando… con otra? Orión lucía realmente molesto con el albino, ya que gritaba a los cuatro vientos maldiciones hacia él (aunque sin llegar a insultos como tal, pues al ser pequeño no se incluían en su vocabulario) y volaba de forma inestable por todo el cuarto.

No pasaron ni tres minutos luego de que esa llamada diera su fin, cuando la puerta de tu hogar se abrió de una patada y… ¡Turururururú! ¡Eros aquí a una Sawa y a un Toma BIEN molestos! ¿La razón? Pues escucharon toda la conversación y palabras de Ikki, desde el otro lado de la puerta. ¿Qué hacían allí? Pues sin saber de tu cita con Ikki, te habían decidido ir a visitar y pasar el día contigo. Shin no se encontraba con Toma, pues estaba siendo… "torturado" con "maquillaje" por su auto-proclamada-novia-sin-él-saberlo, Mine*(2)… no pregunten.

—¡Uaaaaaaa! ¿¡A-allanamiento!? —Fue la primera reacción de Orión, pero al recapacitar y recordar lo que viviste (alguna vez, en algún mundo) con Toma… se alarmó todavía más—. ¡AY, NO! ¡Toma-san le pegó lo yandere a Sawa-san, y ahora ambos se unieron para enjaularte con peluchitos kawaiis!

¡¿Pero qué dices, Orión-kun?! —Le gritó la castaña, frunciendo el ceño y sujetándolo de una oreja*(3)—. ¡Solo vinimos a visitar a Lin-chan! Pero…

¡Ahora vamos a matar a ese bastardo canoso y de manos ágiles! —Acabó la oración de su novia el rubio-yandere, casi echando fuego de sus ojos y un escalofrío los recorrió a ti y a Orión al escuchar eso.
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¡Ay, madre!


Ojalá que estuviera hablando hipotéticamente, y no retóricamente… aunque con un yandere como Toma, nunca se sabía…
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Ikki se encontraba en su cama, revolviéndose en ésta y oculto debajo de las sábanas… se reía mucho y no traía puesto nada más que su pantalón. ¿Con quién estaba? Ni idea, alguna… seguro la "tipa esa" estaba oculta bajo las sábanas.

Más un sonido muy fuerte sacó al albino de sus pensamientos, era la puerta principal siendo abierta abruptamente. Al ya no estar tan ebrio como antes (pero sin salir por completo de su estado), se intentó levantar de la cama, pero la puerta de su cuarto también se abrió de una patada y entraron por ésta un par de enfurecidos Toma y Orión. Ikki enarcó una ceja al ver al primero con un palo de gold en mano… ¡Dios, que ese yandere no se hubiera atrevido a quebrarle el pomo de la puerta principal!

¡IKKIIIII! —Llamó el rubio, con tono aterradoramente gutural y casi con calaveras reflejándose en sus ojos.

—¿Mande~? —Sonrió el albino, inocentemente al todavía no habérsele pasado su embriaguez.

¿¡Cómo te atreves a engañar a Lin-chan!? —Gritó ahora el chico hada, con sus ojos tornándose rojos, al sentir la furia en su interior.

—… ¿Eh? —Ikki ladeó la cabeza, viendo extrañado al par de varones frente a él.

¡NADA DE "¿EH?"! ¡Pídele disculpas a Lin-chan! —Le impuso Orión, flotando sobre él y jalandolo del cuello, aunque sin llegar al punto de ahorcarlo… de eso se encargaría Toma, en ese instante, seguramente.

—¡Se le veía en los ojos que estuvo a punto de llorar! —Toma apretó los puños y sujetando firmemente su palo de golf, se arrojó hacia Ikki de un salto—. ¡Muere, maldito mujeriego de mier-…!

¡U-Uaaaaaa! —Orión se alarmó mucho, pues no esperaba que el yandere hablara en serio sobre "castigar a Ikki con su vida"—. ¡Espera, Toma-san!

Aunque en cámara lenta, una pequeña sombra surgió de entre las sábanas de Ikki, arrojándose hacia la cara del rubio y haciendo que éste soltara un grito de alarma… además de dolor, acabando tirado en el suelo. Acto seguido, tú y Sawa entraron alarmadas al lugar, atraídas por los gritos y también exclamando: «¿¡Qué son esos gritos!? ¡NO, TOMA! ¡NO MATES A-…! ¿Ikki-san?».

Pero la escena que presenciaron las dejó boquiabiertas a ambas… imagínense: a Toma corriendo de acá para allá, agitando los brazos y con una criaturita peluda arañándolo, mordiéndolo y muchas cosas más en su rostro. Ikki no podía parar de reír, mientras que Orión miraba a Ikki y a Toma con expresión similar a ustedes dos.

—¿Qué diablos…? —Sawa miraba a su novio rubio correr y gritar, se llevó una mano al labio y reprimiendo una risa, preguntó—. Toma-kun… ¿eso que tienes ahí… es un hamster~?

UNA hamster… MI hamster mascota, para ser preciosos~ —explicó Ikki tranquilamente, sonriendo con ternura y viendo a su "pequeña peluda" masacrar el rostro del pobre rubio.

—Awwwwww, que kawaii~ —sonrió Sawa, acercándose a su novio y mirando más de cerca a la mascota.

¿¡QUE KAWAII NI QUÉ NADA!? —Gritaba Toma, logrando separar a la pequeña hamster de pelaje café claro, algunas manchas rosadas y ojos azules de su rostro, a duras penas con una mano… la cual la sanguinaria criaturita seguía mordiendo—. ¡Auxiliooooooo!

—¡Ay, ay, ay!
¡Yo te ayudo, Toma-san! —Orión buscó alguna cosa con que separar a la pequeña "ser" del rubio, o que llamara su atención, revoloteando por todo el cuarto.

¿Una… hamster? —Te preguntaste a ti misma, aún incrédula y con un tic nervioso en un ojo—. E-ettoooo… Ikki-san…

—¿Oh~? ¡Ah, Lin-chan! —El albino al notar tu presencia al fin, pues te habías ocultado detrás de la alta de Sawa, se levantó y (tambaleándose ligeramente por su aún presente embriaguez) se acercó a ti, te rodeó el cuello con un brazo y te sonrió—. ¿Cómo estás? ¿Lista para la cita~?

Tu rostro se sonrojó en categoría tomate, al ver a tu novio sin camisa y tan cerca de ti, pero tus palabras no salían claras… sino como balbuceos. Aunque éste no parecía incómodo, solo te dijo que quería presentarte a alguien muy querida para él, silbó curiosamente y apto seguido, la hamster olvidó su intento homicida hacia Toma, para luego saltar olímpicamente hacia la mano que su "dueño" le tendió. Ikki le sonrió dulcemente a su mascota y luego te la enseñó.

—E-ettoooo… e-es linda, I-Ikki-san~ —lograste articular, con una pequeña sonrisa enternecida ante la mirada curiosa de la hamster.

—Graaaaacias, mi vida~ —Ikki restregó su mejilla de la tuya, podías oler el ligero olor a alcohol que poseía, aunque no era tan grande—. La compré hace poco, cuando pasaba en la tienda de mascotas~

—Pero… ¿porqué una hamster como mascota? —Preguntó Orión, curioso, en lo que Sawa ayudaba a pararse a un Toma medio-inconsciente y con cara llena de rasguños-mordidas, cortesía de la mascota del albino… aunque el pobre volvió a caer al suelo, debido a que Sawa al por fin cerciorarse bien del Ikki sin camisa, se sonrojó mucho y soltó a su novio sin querer.

—Es que son mis animales favoritos~ —explicó Ikki, soltando una carcajada ante lo sucedido y luego mirando a su querida mascota—. Además… me recordó bastante a ti… Lin~

—¿¡A-a mí!? —Sonaba ciertamente tierno, de una forma bizarra… ¿¡Tu novio te comparaba con una hamster!? Bueno, de que se parecía a ti, se parecía a ti. ¡Si hasta tenía un lacito en su cuello rechoncho, con un adorno de rosa en éste~!

—Aaaaaja~… por eso le coloqué de nombre: “Amada”, en honor a ti… mi amada Lin-chan~ —el tono tan dulce con que pronunció esas palabras, al igual que la sonrisa y miradas cálidas que te dedicó, solo te sonrojaron más de lo que YA estabas.

—B-b-buenooo~ no queremos hacer mal tercio aquí, así queeeee… ¡CHICOS! ¡Muévanse! —Impuso Sawa, arrastrando a su novio de los brazos por la puerta y siendo seguida por un Orión preocupado (ya que técnicamente no debía estar TODO el tiempo contigo, al menos desde ahora y tras asegurarse de que Ikki no representaba peligro para ti), que tampoco quería interferir. ¡Aunque principalmente no querían aumentar la vergüenza, por haber confundido a la mascota de Ikki con una amante!

El albino solo soltó una leve risita, divertido ante la situación, pero que poco después fue secundada por una gran hilera de carcajadas, ya que poco a poco fue entendiendo todo… al habérselo explicado tú. Ahora estaban solos en su casa… en su cuarto… ambos sentados en su cama… ¡Y él aún sin camisa~! Tratabas de acabar tu relato, ignorando ese sonrojante detalle en tu novio, quien te escuchaba atentamente y acariciando a la "hamster de tus ojos", por así decirlo.

—Je je je~… ya veo, así que con que eso fue lo que pasó —Ikki soltó otra risita, pero ya más calmado y sin el alcohol adueñado de su ser.

—S-sí, lamento mucho el malentendido… —decir que estabas apenada por desconfiar de él era poquísimo… ¡Estabas SUMAMENTE apenada! Y también culpable por haber dudado así de Ikki.

—Descuida, mi vida~ —él te sonrió, despreocupado y hasta divertido por lo ocurrido—. Igual fue mi culpa, no recuerdo con claridad qué te dije cuando me llamaste, pero seguro que enrollé todo esto… discúlpame también…

—N-no, tampoco debes disculparte —le aseguraste, sonriéndole con dulzura y aliviada de que todo se arreglara, luego de aquella locura. Aunque al notar que te miraba tan fijamente, te sonrojaste de nuevo—. E-ettoooo… ¿Q-qué pasa?

—Aún me siento culpable… ¿Puedo compensarlo de alguna manera? —Aunque bajó su mirada hacia donde estaba su mascota, notando que su "Amada" traviesamente se comía un dulce "Besito" de chocolate de la cajita que (anteriormente) yacía oculta bajo la almohada de su dueño. Ikki suspiró—. Vaya, parece que alguien te ganó en recibir el regalo que te compré, por el aniversario de tres meses juntos…

Soltaste una risita discreta, ante la mirada victoriosa de la criaturita como que decía: «¡Kyajaja~! ¡Los besitooooos de Ikki, son sabrositoooooos~!». Pero al sentir como Ikki te sujetó una mano, delicadamente como solo él sabía hacer, detuviste tu risa al acto y te giraste abrupta a verlo.

—Vaya… ahora por cierta “personita peluda”, deberé darte un “besito” distinto… —explicó él, ya con su rostro cerca del tuyo y con su nariz rozando la tuya—. ¿No, crees… Lin-chan~?

—¡I-Ikki-san…! —Por acto reflejo, adorablemente intentaste alejarte, más Ikki no lo permitió al arrinconarte con suavidad sobre la cama, él sobre ti y sonriéndote entre traviesa y galantemente.

—Shhhhhh~ Solo bésame, Lin

—¡P-pero, t-t-tu "otra amada" está mirando!

Ikki reprimió una risita divertida, ante tu inocente y desesperada táctica de detenerlo… aunque en tus ojos se reflejaba el deseo por besarlo también—. ¡Bah~! Justo por eso quiero besarte… a mi "Amada" no le importara que bese a mi "otra amada" frente a ella~ —y sin decir más nada, juntó sus labios con los tuyos, en un beso veloz y dulce, aunque lleno de amor sin duda alguna.
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Cerraste poco después tus ojos, uniéndote al beso y rodeando el cuello de Ikki con tus brazos. Ah~ como deseabas tanto un beso de él, al menos en ese día… Pero sin duda, ahora descubriste y recordaste algo más sobre Ikki: su gran amor hacia los hamsters y hacia ti~
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Mientras que Ikki, por su parte, sonreía satisfactoriamente en su interior… hace mucho que quería un beso también… y no le molestaba en absoluto que su "otra amada" lo viera besándote, ésta más bien parecía embelezada por eso y con sus ojitos brillando, como toda hamster fan del Shoujo~
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N/A: *(1) Hay rumores que dicen que el nombre verdadero de "Heroine" es “Tsuki”. La razón es porque uniendo las primeras letras de los nombres de los personajes masculinos se forma “Tsuki” (Toma, Shin, Ukyo, Kent, Ikki). El otro rumor es que podría llamarse “Lin”, pero decidí que éste fuera su nombre y que “Tsuki” fuese su apellido~

*(2) Aja, en mi mente las parejas TomaxSawa y ShinxMine existen, se me hacen lindos juntos~

*(3) Uhum, no entraré en detalles, pero en mis historias de "AMNESIA" Orión ya sería visto solo por los amigos de Heroine/Lin~

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Y como ya debería estar dormida, tuve que subirlo corriendo y sin poner códigos, ni mucho menos ponerlo bonito, así que conformense (?) Nah, mentira, espero les guste leerlo como a mí escribir mi primer Amnesia-fic, pues de algo "original-original" no tenía listo para un one-shot como tal x'D

EDITO: Como ya pasé mi graduación, me tomé un tiempo para poner más bonito el one-shot, con los códigos y eso C:

¡Cuídense!


Última edición por Pandora Michaelis el Mar Jul 30, 2013 12:43 am, editado 4 veces
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MensajeTema: Re: =Categoría= Fic's Originales   Lun Jul 29, 2013 2:07 am

Inician las votaciones :3
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Yue Jigoku
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MensajeTema: Re: =Categoría= Fic's Originales   Mar Jul 30, 2013 4:22 pm

reclamo...
esto..esto... esto..
es una injusticia... *nuevamente hace drama*
como diablos chuchas..pretenden que vote por uno.si todos están genialosamente geniales...(?
QwQ

esto es muy difícil
todos..absolutamente todos... me han gustado... >/////<

por lo que el votar... se me hace muy difícil....
en fin.... mi voto será para....

Spoiler:
 

realmente.. me costó votar ;w; nyuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu...
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MensajeTema: Re: =Categoría= Fic's Originales   Mar Jul 30, 2013 6:45 pm

Hola :3 vengo a votar <3

Que dificil me tirare por un puente ;O;

todos me gustaron pues son buenas escribiendo ;w;

Voto por:
Jill <3

Suerte a todas pues me encantaron mucho *__*
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Mokona
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MensajeTema: Re: =Categoría= Fic's Originales   Mar Jul 30, 2013 7:44 pm

todas muy lindas pero mi voto es para

Spoiler:
 
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Pandora Michaelis
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MensajeTema: Re: =Categoría= Fic's Originales   Dom Ago 04, 2013 7:52 pm

Bueno, bueno, luego de una lucha de indecisión... ya que las historias de Evangeline y Jill fueron tan profundas... que decidí darle mi voto a: "Días de escuela" de Jill-senpai o3o
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